Jueves  01 de Octubre de 2020 | Última actualización 10:55 AM
Por: Prensa Latina | 10:55 AM

WASHINGTON, 1 de octubre, 2020 (PL).- El primer debate cara a cara entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su rival demócrata en las elecciones, Joe Biden, refleja un clima de polarización política y social en la sociedad, refieren hoy analistas.

Para expertos, cuesta incluso llamar debate a lo que más pareció un enfrentamiento directo, una pelea de gallos, permeada de insultos personales, interrupciones a Biden por parte de Trump, y constantes ambigüedades en declaraciones realizadas por éste último.

La bronca, agria, caótica, a veces ininteligible, evidencia un conflicto de un alcance aún mayor, que empieza a ser preocupante, destacó el estudioso de política estadounidense José Enrique de Ayala.

Ayala apuntó que no se puede sacar de esta confrontación nada nuevo sobre los respectivos programas; solo la constatación de que ambos aspirantes a la Casa Blanca defienden posiciones diametralmente opuestas en todos los temas.

Ya el diario the New York Times refiró en un editorial tras el citado debate que las posturas de Biden y Trump son dos modelos de sociedad muy alejados, casi incompatibles, algo extremadamente negativo, incluso peligroso, para la gran nación americana.

El experto español puntualizó que este tipo de encuentros, más que ganarse, se pierden; es difícil que la actuación de un candidato le aporte muchos votos, pero sí puede hacérselos perder si comete errores graves o da una imagen negativa.

La prensa fue aguda al respeto y resaltó el estilo rudo, faltón, agresivo de Trump, no dejando hablar a su rival ni al moderador, interrumpiendo continuamente, gritando incluso.

Por su parte, Biden mantuvo una imagen más moderada, más madura, más presidencial, aunque ha caído en alguna provocación hasta recurrir a los insultos, algo que sus asesores le desaconsejaban.

El exvicepresidente de Estados Unidos defiende una posición de ventaja dada en todas las encuestas, y para él lo único importante era no tener ningún lapsus de memoria o de razonamiento que pudiera alimentar la acusación de senilidad, que es casi el único argumento que tiene Trump contra él, aparte de calificarle de socialista.

Sin embargo, los intentos de Trump de arrollarle no han dado demasiado resultado, y en términos generales la opinión mayoritaria es que Biden ha salido bien librado de esta primera confrontación.

Más allá de las polémicas en torno al recuento de votos el próximo 3 de noviembre, para algunos estudiosos el problema más grave al que se enfrenta Estados Unidos a la puerta de una elección trascendental es la brecha insalvable entre dos sectores de la población, cada vez más enfrentados, incluso violentamente.

En el debate, Trump se negó -una vez más- a condenar los movimientos supremacistas blancos, echando la culpa -como siempre- a los izquierdistas.

De acuerdo con Ayala, el jefe de Estado se acerca cada vez más a movimientos extremistas, tanto de tipo religioso como negacionistas y racistas, incluso a sectores absolutamente delirantes como QAnon, en busca de cualquier apoyo que pueda favorecer su reelección.

Naturalmente, la reacción en sentido contrario crece en la medida en que ciertos sectores se sienten agredidos, como es el caso del movimiento Black Lives Matter, que Trump está utilizando para mostrarse como único garante del orden.