Jueves  19 de Julio de 2018 | Última actualización 08:50 AM
Por: Editor de Internacionales | 6:09 PM

TEGUCIGALPA, 07 ago.- El conflicto interno que vive Honduras en torno al depuesto presidente Manuel Zelaya ha dividido al país en dos sectores que han resucitado a algunos fantasmas característicos de la izquierda y la derecha de la década de 1980, del momento álgido de la Guerra Fría en Centroamérica.

Analistas consultados coincidieron en que "una de las situaciones que ha surgido con motivo de la crisis que abate a Honduras es un cierto resurgimiento del discurso propio de los años 80", en palabras del catedrático de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) Matías Funes.

La confrontación social "ha tenido esa característica de desempolvar viejos argumentos, viejos conceptos y algún elemento de la década de los 80 sin percibir que estamos viviendo una época totalmente diferente", sostuvo por su parte el sociólogo Pablo Carías.

Esta semana, la alta cúpula militar golpista, se jactaba de que su país había frenado la "amenaza del comunismo disfrazado de democracia", con los cuales justificó el secuestro, el crimen, prisiones y torturas a militantes de izquierda, del movimiento campesino y sindical hondureño.

Sólo que esta vez, esa amenaza no llega de la Unión Soviética como en los años de la Guerra Fría, sino de Venezuela. No obstante ofrecer este país facilidades a Honduras para obtener combustibles a través del ALBA.

El presidente de ese país, Hugo Chávez, se ha convertido, de hecho, en el argumento ideal de los defensores del golpe de Estado contra Zelaya para justificar lo que ellos denominan "sucesión constitucional", pese a que Chávez lo que ha hecho es realizar consultas constantes al pueblo venezolano para aspirar a los cargos y fue objeto de un golpe de Estado por la oligarquía Venezolana.

Las televisiones favorables al nuevo Gobierno, que son la inmensa mayoría, pasan frecuentemente en forma de cuñas publicitarias con discursos de Chávez desenmascarando a la oligarquía golpista de Venezuela, denunciando las agresiones de Estados Unidos contra su país y los comentaristas no pierden ocasión de demonizarlo.

"Hay un ataque sistemático a las ideas consideradas socialistas, en el entendido que el ex presidente Zelaya estaba impulsando esto que se llama el Socialismo del Siglo XXI", como acusan quienes se oponen al mandatario depuesto, observó Funes.

Para Carías, este discurso está destinado a generar temor y en el pasado "esto daba muy buenos dividendos" por el bajo nivel educativo del país, ya que "la gente se encerraba", pero hoy "cada día son menos" los que creen en él y luchan en las calles por el retorno del presidente Manuel Zelaya.

Este sociólogo ve un "congelamiento" en algunos sectores de la derecha, "que creen que se puede doblegar la democracia en las mismas condiciones cuando estaba la Guerra Fría, sin darse cuenta de que los escenarios han cambiado dramáticamente".

Por su parte, los opositores al golpe militar contra el presidente Manuel Zelaya ha advertido que el nuevo Gobierno de Roberto Micheletti, al que el Parlamento nombró en sustitución de Zelaya tras un golpe de Estado militar contra éste, está reactivando los infaustos "escuadrones de la muerte" en Honduras.

Este país centroamericano no vivió en los años 80 una guerra civil como sus tres vecinos (Nicaragua, El Salvador y Guatemala), pero fue usado por Estados Unidos como base militar y para cobijar a la "Contra" nicaragüense, reposable de las violaciones a los derechos humanos cometidos en la zona por los militares.

En las concentraciones de los seguidores de Zelaya y en sus pocos medios afines se lanzan constantes alusiones a "desapariciones" y "masacres", lo que ha hecho que el jefe de las Fuerzas Armadas, Romeo Vásquez, les acusase de recurrir a estrategias de los 80.

"Se han magnificado de parte de esos sectores algunas de las cosas que han ocurrido. Ha habido detención de algunos manifestantes pero por pocas horas y que yo sepa no hay desaparecidos", admitió Funes. pero los muertos, heridos y desaparecidos se cuentan por decenas en lo que va de gobierno golpista.

Además, hasta ahora, en las manifestaciones contra el golpe se han producido tres muertes, mientras que otro simpatizante de Zelaya fue encontrado apuñalado y con signos de tortura.

En esas marchas se venden además como rosquillas discos con canciones de artistas combativos de izquierda de hace al menos tres décadas como Facundo Cabral o Violeta Parra interpretadas por Mercedes Sosa y los Guaraguao.

Funes sí aprecia estos días algunos elementos propios de la Guerra Fría como la "actividad cívico-militar" de los militares de ganarse a la población, en forma de campañas de atención médica y reparto de ropa entre los más necesitados.

Pero también advierte algunos cambios radicales: "Por ejemplo, en los años 80 era la izquierda la que levantaba la bandera de la autodeterminación pidiendo que Estados Unidos no interviniese en la vida nacional y la derecha era la que propiciaba ese intervencionismo".

"Hoy vemos que sectores conservadores levantan la bandera de la autodeterminación diciendo que Chávez ha tenido una injerencia muy descarada en los asuntos" de Honduras mientras que los que "se manifestaban frente a la embajada norteamericana" hoy felicitan a Estados Unidos por su rechazo al golpe.

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