Jueves  14 de Noviembre de 2019 | Última actualización 07:41 PM
Mega-ricos al vapor y mega-ministros y presidentes post-modernos
Por: NARCISO ISA CONDE | 11:53 AM

En plena crisis de valores y a la sombra de una sotana influyente como la de Monseñor Agripino, en alianza con el monarca y su corte, en sucia y acelerada sociedad con el poder leonelista…

…el principal cártel de la construcción, el Grupo Estrella, integrante de un nuevo club de mega-ricos de la ciudad de Santiago-República Dominicana, en pocos años logró hacerse de once contratos por valor de 7,846 millones de pesos y de otros diez de montos no precisados.

Si como dice el ingeniero Roque Napoleón Muñoz, merecedor del mayor crédito moral, cada contrato “grado a grado” representa ganancias “empresariales” que rondan entre el 30 al 50% de su valor, solo por concepto de lo ya cuantificado ese grupo y sus padrinos se deben haber embolsillado entre tres mil a cuatro mil millones de pesos en los últimos cinco años.

Con razón la declaración jurada de bienes del “mega-ministro” de turno de Obras Públicas y Comunicaciones, ingeniero Víctor Díaz Rúa, que tiene entre sus cuatro empresas preferidas a ese consorcio bendecido por la alta jerarquía de la Santa Madre Iglesia Católica, arroja en el periodo 2004 y 2008 un crecimiento de 384.9 millones de pesos.

Esto no es un invento. De esas operaciones dolosas hay muchas pruebas, como las hay de prácticas similares de su antecesor en el ministerio ingeniero Freddy Pérez y de su rapaz Grupo Milenium, trasladado recientemente a las cercanías del presidente Fernández en el Palacio Nacional. Como las hay de las “cosas fuertes” de los ingenieros Diandino Peña y Miguel Vargas Maldonado cuando ocuparon esas funciones y manejaron asignaciones contratos y concesiones multi-millonarias.

Por eso entonces hay que decir: ¡así si, así si es bueno!

Pero además habría que preguntarse:

¿Como le estará yendo a sus padrinos o socios supremos?

¿Cuantas alcancías políticas le han permitido abrir ese tipo de “asociaciones en suciedades”?

Con razón ustedes los ven en el boato del nuevo-riquismo y en esas cosas de las postulaciones y re-postulaciones, de las elecciones y reelecciones, botando papeletas a granel.

Estas preguntas pueden parecer capciosas, pero en verdad son absolutamente pertinentes y no sería honesto dejarlas de formular, favoreciendo así que estos hechos pasen “sin pena ni gloria”, siendo una de las muestras valiosas del montón de fullerías de este poder gansterizado.

Menos aun cuando desde ese poderoso grupo económico y esos funcionarios enriquecidos al vapor –sumados otros tan expoliadores como los del escándalo Marbella, como el tutumpote venezolano Gustavo Cisneros (radicado ahora aquí), como los magnates Fanjul del Central Romana y Casa de Campo- se ha puesto en marcha un plan para apropiarse y privatizar el patrimonio natural del Este del país y especialmente el botín paradisíaco de los Haitises; rico en agua, en belleza, en caliza, en biodiversidad, en especies endémicas y en reservas culturales; y, por tanto, un formidable potencial ecoturístico y posible base para un gran y criminal negocio regional de agua potable en los próximos años del siglo XXI. En una “ultimita” concesión de terrenos de los Haitises, el señor Cisneros, quien a menudo se reúne con Leonel, puso de testaferro al ex-militar golpista venezolano Rodrigo Rodríguez Bonet.

Menos válido aun cuando el monarca del reino de la impunidad se erige desde la Presidencia de la República en canal ante la ONU, en absurda búsqueda de certificación de viabilidad para ese saqueo; colando de contrabando la posibilidad de resucitar las concesiones mineras (otra Cementera) y turísticas (el 90% de sus playas) que se apropiarían de la riqueza ecológica de Luperón-Puerto Plata, para también saquearla. Y curiosamente allí aparecen nombres que son comunes a otras concesiones, incluida las de los Haitises.

No, no y no. No es posible callar éstas y otras suciedades del poder. Es imposible no indignarnos. Es absolutamente válido denunciarlas y rebelarnos contra ellas hasta hacer polvo a sus beneficiarios.

Que nadie nos pida otra cosa, ni se atreva a callar a los/as jóvenes que frente a tan nefastos designios han hecho suya la rebeldía justiciera en forma valiente y original.

Porque como nos dijo Frei Betto en su reciente visita al país, la indignación, con todas sus consecuencias, es un arma obligada y legítima, por demás formidable, para hacerle frente en este cambio de época, en esta nueva era postmoderna, caracterizada por la crisis de valores generada por la mercantilización de todo en mayor escala que nunca antes, incluida la política y las funciones de Estado.