Por: LILLIAM OVIEDO | 4:52 PMTres muertos y decenas de heridos, es un saldo escandaloso. Las fuerzas represivas sembraron el terror en Salcedo. Si hoy permanecen en sus puestos el jefe de la Policía, el ministro de Interior, el ministro de las Fuerzas Armadas y el procurador general de la República, es porque hicieron la voluntad de Leonel Fernández.
El envío de unidades Swatt, Lince y Toppo, fue decidido en las altas instancias del poder político, y salió de ellas la orden de disparar a matar y atropellar sin reparo. Las tropas élites de la Policía Nacional y del Ejército, golpearon a la gente en las calles, y penetraron al hospital Pascasio Toribio para sacar de allí a varios jóvenes heridos. ¡Así se define la sed de sangre!
Quedará en la memoria de mucha gente la imagen de una mujer de mediana edad, pelo corto y piel oscura que aprovechó la presencia de varios reporteros para subir a una camioneta del Ejército junto a su hijo, quien había sido sacado por la fuerza del hospital.
Fue oportuna y valiente la actitud de los reporteros, aunque, en sentido general, los medios de comunicación no han destacado la magnitud del atropello. Se impuso la influencia de Leonel Fernández, lograda a través de la dádiva y el soborno.
Y si deliberadamente tibia es la posición de los principales medios de comunicación, irresponsablemente fría es la del presidente electo, Danilo Medina.
¿No constituye esta masacre motivo suficiente para proponer que se adelante la fecha del traspaso de mando? Sucede que una propuesta de este tipo implicaría el compromiso de desmontar la maquinaria de represión, y Danilo Medina planea utilizarla. Cuenta con ella para seguir haciendo convivir la estabilidad con la injusticia.
En el contexto político, los sectores más retrógrados de la clase dominante están actuando a las claras, y lo hacen en defensa del sistema. El compromiso de seguir aplicando los ajustes fondomonetaristas y su compromiso con Leonel Fernández, impiden a Danilo Medina plantear una ruptura con el sector gubernamental después de estos hechos.
Tenía razón Rosa Luxemburgo cuando dijo que los sectores dominantes temen a la toma de conciencia de las masas populares.
Ese temor se manifestó en abril de 1984, cuando el gobierno de Salvador Jorge Blanco con el apoyo del poder permanente y de la plana mayor del Partido Revolucionario Dominicano, ordenó una masacre para reprimir una jornada de acciones de masas, y se manifiesta ahora, cuando Leonel Fernández inserta otro capítulo de horror al final de su gestión.
¿Hay mejor constatación de la certeza de lo dicho por la teórica marxista que el hecho de que, al final del paro, las fuerzas élites desfilaron por los barrios pobres de Salcedo? La clase dominante exhibe su fuerza para intimidar a las mayorías.
Leonel Fernández actuó como agente de la coerción de clase, y si no ha pagado por ello un costo político, es porque Hipólito Mejía está sucio del mismo lodo. Pero además, a través del uso de los recursos del Estado y de la maniobra política, Fernández ha acumulado un enorme poder personal.
Joaquín Virgilio Pérez Féliz, Ramón Fadul y Radhamés Jiménez, anuncian que habrá sanciones contra quienes cometieron los abusos. Pero de la responsabilidad institucional y de la culpa de los dirigentes políticos, nada dicen... Preservan su inserción en el sistema, y, por supuesto, temen que caiga la rama que los sostiene…

Y qué es lo quiere la rosca izquierda L. Oviedo, que los revoltosos se adueñen de Salcedo e inicien los saqueos, muertes planificadas etc. Hasta en los mismos regímenes que esta señora defiende el Estado està obligado hacer uso de la fuerza. Acaso en Cuba no se usa contra las Damas de Blanco (y estas marchas son pacificas). Qué un mortal se atreva hacer protestas en Corea del Norte, en China etc. sin que las fuerzas represivas actúen. Estás trasnochada, qué pena.
Mire, el único reboltoso, trasnochado e irrespetuoso es usted, cabeza de burro, perdón al burro. Y si tú estás tranquilo ahora es porque estás cobrando tu botella en este gobierno. Lo primero que tú debes hacer es leer un poco Platero y yo, y luego que lo hagas, abrocharle a la geografía de Josafina Passadori, seguir con el Algebra de Baldor y continuar con El Quijote, y si no estas cansado, opinar, no de política, sino de la lírica de la bachata de Antoni Santos. No toques temas políticos, que usted no sabe de eso. ¡Cojollo!
Ni estoy de acuerdo contigo, Salvador Garrido, creo que ni de juego debes comparar al burro con este señor, por respeto al burro, un animal noble y bueno. ¿Cómo en estos tiempos todavía haya que leer pronunciamientos anticomunistas de pacotilla, propia de los años 60, en un medio periodístico, y que éste lo publique? ¡Guácala!
Vi y creí. En Salcedo, un herido de bala en el estómago, llevado por otros jóvenes hacia el hospital en una motocicleta, son interceptados por militares que toman al herido y lo llevan, con el vientre lleno de sangre, caminando, sostenido por varios militares, a la cárcel; mientras el conductor de la motocicleta es golpeado con saña inaudita por más de 5 militares, con la culata y con el cañón de sus fusiles. Porque vi, creí. La mayoría de los comentarista de radio y televisión no han visto ese vídeo... supongo. ¿Qué pretenden las autoridades? ¿Qué en la ciudad de las Hermanas Mirabal recordemos a Leonel cuando hablemos de Balaguer?
Indudablemente que algunos burros lo llevaron a Santiago y lo dominaron Ricky y un tal Garrido lo dejaron en Santo Domingo. Ustedes por no pensar y analizar ¿Qué Hacer" de V. Lenin, se han quedado en el zafacon de la historia. Recuerden, orejues, la dialéctica no es estática. Se pueden unir y no sacan ni un regidor. Copien Luiz inacio de Lula, que después de varios intentos para llegar a la presidencia del Brasil, lo logró luego de analizar los errores cometidos. La izquierda burra està representada los dos burros berrendos de Santiago y Santo Domingo. Ah, no tengo botella en el gobierno, mi pensión apenas es de 22 mil pesos (y me està llevando el diablo), tengo 67 años.
No creo que en la política haya que insultar. Si ese señor de 67 años no inicia insultando a la columnista, no se arma el bollo. De todas formas, creo que lo dicho por la señora Oviedo es absolutamente cierto. Leonel es el jefe supremo de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional y nadie se atreve a desatar una masacre como esa de Salcedo sin autorización del presidente. Además, él se fue a pasear para Río de Janeiro, y no dijo esta boca es mía antes de marcharse. Al igual que cuando se ahogaron los náufragos de Nagua. ¿A dónde está la sensibilidad de ese "civilista"? ¡Ayyyy, don Bosch!