Por: JOSÉ DANILO DOMÍNGUEZ | 5:01 PMSi se te dilataran las pupilas
más allá de ese río de lágrimas y sangre
y entre pancartas y sonrisas
tu pelo se enredara a las banderas
que bordean el monumento
de la plaza.
A las dos.
No a las tres
camaradas y amigos,
sonarán las sirenas
y el claxon estridente
de los autos para anunciar la cita.
Allí tú y yo estaremos sudorosos.
Batiendo palmas y esperanzas y alegrías.
Juntando a coro nuestras voces
para darle pulmón al mismo aire.
Y no importan las balas ni el presidio:
esa flor crecerá
ungiendo sueños
para borrar
del mapa los fantasmas
con sus divinidades y adivinos.
Entonces el rumor
de las olas se hará pueblo
y el pueblo convidado
en ese sitio.
A las dos
No a las tres.
En punto a esa hora.
Hará que los minutos
Revienten por los siglos.
