Jueves  01 de Octubre de 2020 | Última actualización 08:47 AM
Las pausas constructivas
Por: EDGAR VALENZUELA | 9:15 PM

La ex esposa del rey del pop Michael Jackson, Lisa Marie Presley, afirma en su blog: "Nuestra relación no era una farsa... Me sentí muy enferma, y emocional y espiritualmente exhausta, en mi intento por salvarlo de cierto comportamiento autodestructivo y de los horribles vampiros y sanguijuelas que siempre lo rondaban".
-----
Cuando Juan Luis Guerra se retiró de los escenarios en 1995 nosotros fuimos de los primeros que lamentamos que un artista de su talento, en la plenitud de su vida, y con el éxito en los bolsillos dejara al país huérfano de su arte. En ese momento su proyección en el mundo apenas empezaba, y entendíamos que era un error que abandonara su carrera musical dizque para dedicarse a administrar la estación de radio Viva FM y el canal Mango TV. Ya era millonario, pero entendíamos que su vocación fundamentalmente no era hacer dinero. No tenía alma de comerciante.

Más el tiempo fue poniendo las cosas en su sitio: Juan Luis no podía dormir, sin ingerir pastillas. Las giras internacionales lo tenían estresado. Casi no veía a su esposa Nora y el matrimonio entró en crisis. Las mujeres lo acosaban en busca de compañía y los periodistas en busca de primicias. Juan Luis estaba perdiendo el control, y la visión del ojo izquierdo.

Nuestro asombro aumentó cuando nos enteramos que se había convertido al evangelio.

En ese tiempo nosotros éramos un brioso reportero del periódico Hoy y nos sentimos desairados cuando nos informaron que Juan Luis decidió no concedernos una entrevista exclusiva que nos había gestionado su relacionadora pública. "A este señor el éxito se le ha subido a la cabeza o se ha vuelto loco", pensamos.

No cosa no era tan simple. Y ahora le damos la razón por haber hecho una pausa.

Años después nos juntamos, ya era multimillonario, pero era el hombre más humilde, accesible y sin poses de superestrella que hemos tratado. Un ser humano sin complejos.

Recordamos a Juan Luis a propósito de la muerte repentina del cantante y bailarín norteamericano Michael Jackson. Michael Jackson ha puesto al descubierto cómo las malas compañías, los aplausos, la fama y el éxito material pueden acabar con cualquiera que no sepa administrar el ego y las luces de los reflectores.

Según informes médicos preliminares el cuerpo de Michael Jackson estaba desnutrido y mostraba los estragos causados por las múltiples cirugías estéticas a las que se había sometido y el abuso de analgésicos para calmar el dolor. Era un rehén de la imagen pública.

Allegados suyos han revelado que temían desde hace tiempo un desenlace fatal debido a la forma en que ingería los medicamentos.

Su vida sexual era desordenada y escandalosa. Varias veces cayó preso por su inclinación a los niños. Estaba quebrado por los gastos personales excesivos, en abogados y en acompañantes.

Murió a los 50 años de un paro cardíaco. Estaba rodeado supuestamente de amigos y admiradores. Y sin embargo, ninguno pudo detener su caída.

Ni siquiera la bella Lisa Marie Presley quien revela que Michael Jackson presentía su final:

"Michael Jackson era un alma torturada que predijo que terminaría como mi padre, Elvis Presley", asegura.

El autor es periodista.