Miercoles  13 de Diciembre de 2017 | Última actualización 07:03 PM
El mundo actual y la decadencia de la civilización capitalista
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 7:03 AM

Es evidente la aceleración de la crisis de decadencia de la civilización burguesa, la profundización y extensión de la multi-crisis del sistema capitalista mundial y muy especialmente del imperialismo occidental hegemonizado por EEUU; crisis económica, social. político-institucional, medio-ambiental, moral, militar, urbanística…

Es un dato incontrovertible de la realidad la continua recurrencia y el progresivo ascenso de las diversas expresiones dramáticas de esa crisis tanto en el centro como en la periferia del sistema mundial, amén de la potenciación de la tendencia parasitaria y destructiva del capitalismo imperialista en fase senil.

Alarma el auge del militarismo imperialista y el ejercicio persistente a su cargo de la “guerra global” y del terrorismo de Estado con manidos pretextos anti-terroristas, reales motivos de control geo-estratégicos y desbordados afanes de conquistas y reconquistas de territorios ricos en “recursos” naturales estratégicos vitales para la prolongación de su modelo derrochador.

Las agresiones a Irak, Afganitán, Libia, Palestina, Siria, Yemen, Ucrania, Colombia… y las amenazas contra Irán, Venezuela, la Amazonía…son manifestaciones de esa impronta inaceptable.

Tanta ha sido la crueldad social y militar de ese imperialismo, que ahora EUROPA OCCIDENTAL se encuentra bajo el impacto estremecedor de una crisis migratoria agudizada por la incontenible y justificable avalancha humana procedente de África y Medio-Oriente, generada por la intensificación del saqueo y las guerras; así como atemorizada por el constante accionar de células extremadamente agresivas.

Al mismo tiempo asistimos a un creciente y brutal deterioro ambiental.
Al agravamiento del calentamiento global.

A la afectación en escalas nunca vistas de las fuentes de aguas, bosques, mares… A la depredación, degradación, desertificación de la corteza terrestre a niveles trágicos, acompañadas de una peligrosa contaminación consustancial al sistema dominante y a su patrón de acumulación.

En este mismo periodo ha repuntado en grande la putrefacción de los Estados carcomidos por la corrupción en países capitalistas de diversos niveles de crecimiento, con periódico e intensos brotes de inestabilidad y parálisis.

En un contexto en que fluyen desigualdades brutales, guerras desbastadoras y se eleva el empobrecimiento de pueblos y territorios, crece la indignación como contrapartida y se multiplican las resistencias y movilizaciones populares contra los efectos desgarradores de las recetas neoliberales y neo-conservadoras impuestas; registrándose periódicas oleadas de rebeldías victoriosas con balbuceos alternativos que quiebran el partidismo tradicional en importante países de llamado “primer mundo” y sobre todo en su periferia dependiente azotada en mayor grado por impresionante desigualdades sociales, corruptelas estatales y modelos generadores de miseria.

• Fracturas que lo debilitan.

Concomitantemente tiene lugar el fraccionamiento y la segmentación de la globalización del capital y sus sedes estatales, a partir de la evidente declinación de la tendencia a la unipolaridad geopolítica a favor de EEUU (registrada después del colapso de la URSS) y pese a la subordinación de la Unión Europea a los designios militares estadounidenses.

En ese aspecto son palpables las tendencias centrifugas en EUROPA, las pugnas inter-potencias, el separatismo inglés de la UE y la tendencia a una crisis de integración al servicio de los grandes monopolios con preeminencia alemana.

En Europa y a escala mundial perturba en grande la tradicional hegemonía y la tranquilidad del Imperialismo Occidental la evidente recomposición de la Federación Rusa como superpotencia militar, con su actual impronta imperialista.

Tal fenómeno tiene lugar en el contexto de la guerra global desatada con un enorme despliegue de prepotencia por EEUU en compañía de sus aliados europeos de la OTAN, que se ha visto seriamente bloqueada por la intensa competencia ejercida por Rusia en sus propias áreas de influencia y en otras en disputa; exhibiendo la Rusia de Putin capacidades militares para asestarle fuertes reveses o contener la ofensiva euro-estadounidense en Irán, Siria, Ucrania y para a la vez desplegar sus fuerzas de alta tecnología en todos los continentes, incluyendo el llamado “patio trasero” de EEUU.

Recientemente se han registrado avances de Rusia frente a EEUU en Siria, Turquía y en algunos Emiratos Árabes, debilitando su influencia tradicional en zonas muy estratégicas. Esto, claro está, no descarta pactos puntuales entre ambas superpotencias militares cuando los intereses de ambas coinciden contra terceros fuera de su control, como aconteció en la batalla por el control de Alepo.

Nuevas y graves dificultades les generan también a los planes de reconquista militar de EEUU y la OTAN la reciente concreción de la alianza estratégica de RUSIA con CHINA POPULAR y la importante contribución de ambas potencias a la formación de nuevos bloques fuera del control de EEUU y la UE, como los BRICs.

Eso, además, se produce en el marco de la emergencia de China con tendencia a convertirse en primera potencia económica mundial, no sin fuertes condicionantes determinados por la creciente interdependencia al interior del gran capital transnacionalizado. A esto se agrega un significativo fortalecimiento de su poderío militar.

En la actualidad son más complejas, intensas y peligrosas las fracturas sociales y políticas al interior del sistema capitalista-imperialista mundial y al interior de cada una de sus potencias centrales.

Repuntan, además, con gravitación internacional y local, corrientes fascistoides con altas dosis de chauvinismo ultra-derechita, racismo, xenofobia y pretensiones de supremacía blanca; con altas posibilidades de ser gobierno en varias potencias y en no pocos países periféricos.

Algo muy propio de la grave descomposición que afecta al capitalismos y sus modelos de dominación siete décadas después de derrotado el nazi-fascismo y de proclamado el amor del capitalismo “adulto” por la democracia liberal burguesa.

A ese fenómeno corresponde el separatismo en el Reino Unido, el auge de Len Pen en Francia, la victoria de TRUMP en EEUU y el rebrote de la derecha anti-globalización de corte ultranacionalista, racista y anti-migrantes; así como los avances de un conjunto de fuerzas ultraderechistas y ultra-neoliberales que operan en nuestra América con patrocinio de poderosos enclaves del poder estadounidense.

• Trump: un engendro perturbador.

La avalancha Trump ha sobrepasado temporalmente el “establecimiento tradicional” republicano y demócrata. La misma merece una atención especial al escenificarse en el centro del sistema imperial occidental y al representar fractura aberrante al interior de la clase dominante estadounidense llamada a perturbar y/o dislocar en mayor escala esa sociedad y el mundo, y a generar más indignaciones masivas, como ya puede observarse.

En el curso de sus decadencias las civilizaciones generan engendros que las debilitan y le llegó el turno a la civilización burguesa.

Y es que la transnacionalización del gran capital norteamericano, el impacto de la globalización en la expansión empresarial fuera de sus fronteras y sus efectos empobrecedores sobre la clase obrera asalariada, la precarización incluso de las condiciones de vida de la clase obrera blanca, la intensificación del flujo migratorio del tercer mundo hacia EEUU, los efectos perverso del parasitismo usurero contra la tradición productiva industrial y las contradicciones en la esfera de lo militar, han re-engendrado esa y otras corrientes que ahora –con rasgos propios de la época- pasa a ser gobierno; optando por un modelo de re-acumulación interna que fractura la clase dominante y genera más tensiones en vista de la actual hegemonía de la especulación y el parasitismo desligado de los procesos productivos a escala global.

Por otra parte, las dificultades y reveses sufridos por EEUU a nivel extra-continental han potenciado su tendencia al repliegue y a la intensificación del contra-ataque violento en nuestra América contra todos los procesos que no controlan y contra las rebeldías de clase y los anhelos de soberanía y cambio social presente en nuestras sociedades; generando nuevas confrontaciones, dado que los virajes ultraderechistas que impone se tornan ingobernables y generan nuevas indignaciones y rebeldías masivas más radicales.

En lo esencial el choque entre un imperialismo agresivo por senil y decadente, y la necesidad de la revolución gestora de una nueva civilizaciónn podrían tender a ser dominante a mediano plazo.

La barbarie y el caos tendrán que ser enfrentados por un proyecto transformador de socialización de la economía y del poder en todas sus acepciones, de las relaciones entre los seres humanos, de los derechos y libertades, camino a un mundo solidario.

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