Domingo  25 de Junio de 2017 | Última actualización 11:56 PM
El libro sólido y el libro líquido
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 4:48 PM

El libro convencional que luce sus individuales es un instrumento confiable, la computadora no. GUR.

El libro es uno de los instrumentos más Maravillosos que han creado las civilizaciones bien entendidas.

Durante miles de años la palabra como tal, escrita, transmisora de deseos, mandatos, emociones, imaginación, ha encontrado en el libro su refugio favorito y su dispositivo de socialización por excelencia. Nació en el este al igual que las grandes hipótesis, suposiciones, sobre la aparición de la vida y la formación del mundo, de las grandes religiones, que luego se difundieron hacia el oeste. Grandes y numerosas bibliotecas en china, en Persia, Alejandría y Tombuctú, en el corazón del áfrica negra siguieron a su nacimiento.

En el mundo actual la transmisión de la voz y de las imágenes hace cada una a su manera otro tanto. El libro con sus hojas paridas por arboles siempre escogidas.- se dividió, en lo que se dice, que es el texto, su cuerpo Y la parte que lo cubre, las imágenes y lo que lo complementa y adorna o afea; el para-texto. Un todo que desde que cae en nuestras manos, se relaciona por medio del tacto a la esperanza de que al abrirlo nos revele lo que estamos esperanzados en saber o de confirmar. Colme nuestras expectativas de conocimiento o de distracción. Se asimile a nuestra necesidad de posesión espiritual.

La forma de expresarse del texto es de diferentes formas o maneras que son llamados géneros; sobre historia, narrativa, ensayo, cuento, novela, poesía. El o la que los escribe, lo hace con una intencionalidad muy expresa que toma en cuenta al lector al cual va dirigido y que sea comprendido.

Cada libro es un esfuerzo de estos en establecer una relación sin fronteras. Es una forma de socializar. Acompañada de un objeto físico que lo simboliza. Sus razones y sinrazones están encarceladas, cercadas por los márgenes que limitan dicho objeto, al lector le toca asimilarlo o no y si si, liberarlo o hacerlo intimo...

Letras y palabras, frases y párrafos, silencios y pausas que se organizan tratando de acoplarse no solo con el ritmo cardio- respiratorio del futuro lector, sino también con las altas y bajas emocionales que pudiera producir el mismo. Para ello usa expresamente los puntos, las comas y otros artificios. Son sus elementos estructurales.

Hoy el libro vive en los anaqueles de bibliotecas y librerías: en las aceras de las calles. La juventud y la mayoría de los mayores que ayer fueron jóvenes de nuestro pueblo no han sido educados por estos gobiernos expresamente en el ejercicio cultural y científico de la lectura. Ignorancia que se proyecta tanto en el libro físico como en el uso de los medios digitales.

Donde el que no esté educado en leer, no lee. A ellos les conviene la ignorancia. Que no existan verdaderos ciudadanos. Que no sepamos de nuestros deberes y derechos, principalmente esto último. (En el gobierno de los 12 años se apresaba, perseguía y asesinaba a los que andábamos divulgando los abusos del gobierno y sus empresarios).

Y para remachar en esta carencia !abusadores! han agregado a esta falla primordial en sus deberes de gobernantes y ministros el asunto de las computadoras. Cuando conocedores del poder de deslumbramiento de que es capaz la ignorancia han encontrado estas y también en los celulares un instrumento político. Y lo han contrapuesto al libro físico. Esto los hace aparecer modernos, avanzados, más civilizados. Civilizadores. No cabe duda.

Pero el libro que es un objeto ligado a la información y la comprensión, no se contrapone a ese gigante tecnológico que nos facilita tantas cosas, tan ligado a la informática a distancia. Más bien se podrían complementar.

Argumentan que los libros digitales viven dentro de éstas y ciertamente allí habitan miles de ellos a la espera de escaparse de la brillantez que le proporciona la energía eléctrica.

Solo que a través de éste no se podrá participar a plenitud en el fenómeno de aceptación o de rechazo que produce la obra, el autor o la autora, que se puede manifestar promoviéndolo y tocándolo con el afecto del agradecimiento o la admiración, dándole un trato preferencial que nos une a sus creadores sin importar el tiempo o la nacionalidad.

Porque sentimos y vemos en al a sus autores. El libro digital pertenece al mundo de la modernidad liquida de la cual nos habla el filosofo y sociólogo polaco Zygmun Bautman, que venida del posmodernismo, apremiante se nos escapa como el agua de las manos. Un mundo en el cual no se conservan las formas, estas son cambiantes y tan imprevistas que anulan la experiencia como material del análisis ante nuevas situaciones.

El libro convencional que sale y luce su individualidad es un elemento confiable, mientras que la computadora no lo es.

Es tan mágica en su tecnología que produce más que una asiduidad, un vicio, siendo un instrumento de disociación social de desconexión del personaje con su entorno.

Crea relaciones a distancia tan engañosas como las que mas, mientras rechaza las mejor identificadas por cercanas. Idiotiza. Lo sustrae de la responsabilidad con el sufrimiento que lo rodea. Es un sensor de localización y conocimiento de intimidades que alimenta por medio de programas aparentemente inocentes, los archivos de los medios de dominación nacional y global del planeta.

Falta mucho tiempo para apreciar a donde nos llevará este nivel de tecnología. No es confiable. Sin dejar pasar que la guerra por presentar un celular que no “avergüence” estimula no solo el consumo del instrumento sino también la cultura de la VANIDAD.

De la distracción intrascendente. Ideas que han sido injertadas en la cultura tanto del poder como en la cultura popular. Subalterna. El día que salgamos a la calle y encontremos tantas personas con un libro como las vemos hoy con sus celulares sabremos que como país que hemos avanzado más de cien años de civilización.

● El autor es médico-cirgía reconstructiva, escritor y artista plástico.

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