Domingo  22 de Julio de 2018 | Última actualización 10:08 AM
Cuando las mujeres actúan y cuentan
Por: ALDO SOLÉ OBALDÍA | 4:59 PM

Sin duda, será uno de los puntos fuertes del VIII Congreso del Proyecto Cultural Sur, a realizarse en Montevideo, Uruguay, cuando, en octubre de este año, se presente este libro: Tomamos la palabra. Mujeres en la guerra civil de El Salvador (1980-1992) de las historiadoras Margarita Drago y Juana Ramos.

Una mirada femenina en busca de testimonios femeninos de una de las más crudas guerras civiles del siglo XX, que marcaron a fuego a un pequeño país y a todo un hemisferio.

En el encare de este trabajo, se aprecian dos méritos simultáneos. Si les ha costado a las mujeres adquirir el rango de protagonistas y fuentes de la Historia, también le ha costado al testimonio oral adquirir rango de fuente valida y valiosa en la Historiografía.

Drago y Ramos, confirmar con un maduro manejo metodológico, la valides de ambas partes. Nadie que lea este libro, dejará de apreciar que esta guerra civil (como cualquier otra en la Historia Contemporánea), fue en gran medida, una cuestión de mujeres, las que aún hoy, tienen mucho que contar. Quien lo lea, se enriquece en información sobre el tema y en lo conmovedor de sus testimonios.

En la selección de entrevistas, desfilan los recuerdos y las apreciaciones, las pasiones de unas y decepciones de otras, muchas de las cuales, se fueron haciendo mujeres con la guerra misma. Sus testimonios del conflicto se combinan con sus reflexiones sobre la inserción de sus vidas en la posguerra.

Junto a los recuerdos de las guerrilleras, aparece la de una mujer como Josefa González, que a pesar de no comprometerse con la guerra se involucró por razones humanitarias: “Yo no estaba en ninguno de los bandos, yo ayudaba a aquel que lo necesitaba”. Sus palabras nos recuerdan que nadie puede, desde el llano, permanecer inmune a una guerra civil.

Las entrevistas se complementan con una acerada selección de fotografías y el legado poético de algunas de las protagonistas. Cabe destacar, que ambas investigadoras son poetas y han sabido darle a ese género un espacio para la memoria afectiva de aquella crudeza bélica.

De extensión inteligente, no alcanza el punto de saturación, pero llena de emotividad y conocimiento al lector.

Margarita Drago es argentina radicada en Estados Unidos. Tuvo su experiencia carcelaria en su país como presa política. Es escritora, columnista y profesora de Lengua Española, Literatura y Educación en la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

Juana Ramos es salvadoreña y también residente en Nueva York, donde también ejerce la docencia en Literatura y Español New York College.

Si bien, no se trata propiamente de historiadoras, sino de un aporte académico paralelo, con el trabajo de Drago y Ramos, una vez más, la Historia Oral y la voz de los olvidados, vuelve a cobrar la fuerza que marcaron estudios emblemáticos como el del alemán Ronald Fraser o la argentina Dora Schwarzstein.

Si toda investigación al publicarse, debe celebrarse como el triunfo de la sabiduría sobre el olvido, un estudio como este, siempre nos recordará también, que la Historia no es solo cuestión de datos y cifras, sino también de pieles y huesos. Sensibilidades que se arrastran en la memoria y se inmortalizan en la labor investigativa.

Montevideo, 21 junio, 2018.

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