Domingo  25 de Agosto de 2019 | Última actualización 09:25 PM
El san, el fiado y el empeño presentes en la cultura dominicana
Por: EDILBERTO F. MENDEZ AMADOR | 12:55 PM

El san, el fiado y el empeño, se mantienen presentes dentro de la cultura dominicana vinculados fundamentalmente a las formas de sobrevivencia de los menos favorecidos de esta sociedad.

Para algunos admiradores de este país lleno de atributos naturales, turísticos, bachata, merengue y su gente..., junto con un estable
Aunque obtener recursos a través de las mencionadas modalidades no son patrimonio del pueblo dominicano al estar extendidas en otros países de la región, en esta tierra echaron raíces, sobre todo en los barrios y en los campos.
crecimiento económico y bancario, puede parecerle extravagante se escriba de estas formas de adquirir recursos financieros, pero deben saber que en República Dominicana existe un nivel de pobreza nada despreciable.

Tan arraigadas se encuentran estas modalidades de ingresos en este territorio, que el Diccionario del español dominicano, publicado por la Academia Dominicana de la Lengua en el año 2013, refleja claramente el significado de estas tres palabras y las cataloga como de amplio uso.

El san, es bastante longevo y estudiosos señalan que ese ahorro informal fue introducido en la isla por los africanos, mientras otros le denominan sociedad, y se lo achacan a los colonizadores españoles.

Sea de un origen o de otro, se trata de ponerse de acuerdo varias personas quienes deciden depositar una cierta cantidad de dinero en forma de ahorro, el cual en un momento, le llegará en su totalidad para emplearlo en lo que necesiten o lo planificado.

Prensa Latina conversó con Wilton Hernández, joven que vive en un barrio capitalino y usa esta modalidad de vez en cuando, y por él supimos como generalmente quienes se encargan de custodiar ese ahorro colectivo son mujeres de edad madura porque se les tiene confianza como guardianas de esos recursos.

En esencia, es un ahorro fuera de los bancos, expresa Hernández, que da muchas facilidades y nos libra de las tasas de interés bancario. Además sirve de unión y confianza entre los moradores de la comunidad.

En cuanto al fiado, el libro La cultura del ahorro en la República Dominicana, publicado por la Superintendencia de Bancos, lo define como 'un sustrato cultural de crédito de confianza, se fía a la persona que no tiene dinero efectivo en su demanda del servicio o compra, se registra su deuda para ser pagada cuando pueda'.

Es común coger 'fiao' en los mercados de barrios o colmados como se le llaman en el país, salones de belleza, y otros comercios. Es una alternativa para miles de personas pobres y para el mantenimiento de pequeños negocios, de ahí se le diga es la tarjeta de crédito de los pobres.

Por lo general, el dueño o quien atiende los negocios hacen una clientela sobre la base del servicio personalizado y eso lo ayuda a mantener un buen número de personas asiduas o que siempre compran a crédito o al contado los alimentos.

El presidente de la Federación Nacional de Comerciantes y Empresarios (Fenacerd), Antonio Cruz, manifestó que el papel jugado por los colmados en los barrios es incalculable.

Según estimaciones de la Fenacerd, cerca del 40 por ciento de las ventas realizadas por los colmados son a crédito, 'esto indica tienen un peso muy especial en la economía de ellos, pero también se debe reconocer la importancia que tienen esos mercados en la microeconomía'.

Y el único sustento físico del 'fiao' es un cuaderno muy manoseado en el cual están los nombres de los clientes deudores que por lo general saldan cada semana.

Por su parte, las casas de empeño son establecimientos a los que desde hace años recurre la gente en busca de dinero para salir de alguna emergencia.

Empeñar una joya, muebles, televisor, componente de música, herramientas, lavadora, licuadora, cocina o cualquier otro objeto de valor, sigue siendo una alternativa a la cual recurren muchas personas en caso de necesitar dinero de manera urgente.

Es el proceso mediante el cual el interesado recibe en forma inmediata una suma de dinero en efectivo a cambio de dejar en depósito y como garantía, una prenda de su propiedad en las denominadas casas de empeño o compraventas.

Nuestro entrevistado planteó que el plazo para retirar la mercancía como norma es de cuatro meses, tiempo en el cual el dueño de la mercancía debe llevar el dinero otorgado y los intereses del mismo, están de tres a un cinco por ciento mensualmente.

Las casas de empeño superan las nueve mil 500 en toda la nación y constituyen en los barrios dominicanos una alternativa a los prestamistas y financieras porque sus exigencias son menores a las de instituciones bancarias grandes y reconocidas, según la Federación Dominicana de Empresas de Compraventas.

No agregamos a las formas abordadas de supervivencia a la rifa por ser ilegal a título personal pero los dominicanos a veces olvidan la necesidad de cumplir las normas y la usan...por cierto no pocas veces.

Sin dudas, adentrarse en la forma de vida de nuestros países permite valorar cuan arraigado está en nuestras culturas cuestiones que en muchos casos datan de siglos y aunque se adaptan, se mantienen.

Y en lo que la justicia social llega a todos y la pobreza se elimina, el san, el fiado y el empeño se mantendrá como tabla salvadora para quienes las necesidades los obligan a hacer malabares para subsistir.

*Corresponsal de Prensa Latina en la República Dominicana

SANTO DOMINGO,
2 de junio, 2019.