Lunes  23 de Septiembre de 2019 | Última actualización 08:37 PM
El volver y quedarse
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 12:39 PM

No se trata del sabroso ponche-crema irlandés, por más que se “ponche” este personero del lobby ultraderechista de Miami. Jaime Bayly es sobre todo bocina o garganta superficial de cierto componente del “gobierno profundo” de “Gringolandia” conocido por aquellas tres letras fatídicas, especializado en denigrar la revolución cubana, el chavismo y todo lo que huela a autodeterminación frente a EEUU.

Actuó por encargo, descalificando “el volver” de Leonel y presionando con variados propósitos el “quedarse” de Danilo, un presidente evidentemente dispuesto a dar lo que sea para reelegirse sin el veto imperial.

El tratamiento fue bien diferenciado, porque aunque esa instancia del “gobierno profundo” objeta expresamente la repostulación del presidente de turno y sugiere preferencia por una tercera opción morada, todavía no cierra la posibilidad de un acuerdo negociado que la tolere, dado el poder concentrado por el danilismo y las complicidades y evidentes indefiniciones de otros poderes fácticos como el gran empresariado y las iglesias.

Actuó por encargo, además, para atribuirle al chavismo -recurriendo a medias verdades y grandes mentiras- la corrupción del leonelismo (narco-corrupción incluida); para lo se vio precisado a develar vínculos e intermediaciones, o con empresarios, funcionarios oportunistas y lobistas venezolanos que desertaron del proceso bolivariano, o con oligarcas capitalistas que siempre lo adversaron y se radicaron aquí.

Debe descartarse, en consecuencia, moral anticorrupción en tal comunicador al servicio de suciedades auspiciadas por oscuros enclaves asentados en las entrañas del poder central gansterizado de la superpotencia capitalista más criminal de la historia moderna.

Los móviles de sus pronunciamientos, muy rentables por cierto, son otros: embarrar con calumnias el proceso hacia la revolución bolivariana, terminar de hundir a un político “quemado” (portador de una gran tasa de rechazo), vengarse de sus veleidades oportunistas respecto a Cuba y Venezuela (aun después de traicionadas), y presionar al presidente de turno, que exhibe calaña parecida, “culpas” similares respecto a esas dos naciones, coquetea con China y muestra un empeño reeleccionista que concita un repudio que podría catapultarse contra la estabilidad del sistema de dominación.

Vale mucho para Washington, sin embargo, que Danilo se pasó al lado de los Trump y Guaidó, cedió el territorio para los ejercicios del Comando Sur del Pentágono y favorece la liquidación de áreas protegidas a favor de corporaciones mineras.

Ni Leonel ni Danilo pueden admitir que Bayly es bocina del “gobierno profundo” del decadente imperio norteño; mientras Margarita, queriendo “colarse”, se empeña en decirle a los padrinos de Bayly: “oigan, yo estoy aquí, en la tercera”.