Miercoles  16 de Octubre de 2019 | Última actualización 09:25 AM
Pánico cambiario en tabloides sensacionalistas
Por: BERNARDO HIRAN SANCHEZ MELO | 4:16 PM

Recientemente la prensa local ha publicado el parecer de algunos economistas respecto al increment del precio en pesos del dólar norteamericano en las últimas semanas.

A juicio de los economistas consultados, el proceso de las Primarias de los partidos políticos mayoritarios tendría sus efectos en la
volatilidad del mercado cambiario. Historia muy parecida a lo acontecido en el año eleccionario del 2012, sólo que en aquella ocasión uno de los columnistas le enmendó la plana al tabloide por la estridencia de titular publicado en primera página sobre el aumento del precio del dólar. Así las cosas.

Ahora bien, a nuestro parecer, si bien las Primarias han revoloteado el panorama político, no hay motivo para intranquilidad, ni incertidumbre entre los agentes económicos, pues ninguno de los candidatos que terciarán en las elecciones partidarias representan una amenaza para la estabilidad económica, ni mucho menos para el statu quo favorable a los grandes grupos corporativos del país.

Esto así, porque el compromise del Gobierno con las elites económicas y los organismos internacionales es garantizar la estabilidad en las variables macroeconómicas, por lo menos a corto y mediano plazo (recuérdese que las visitas periódicas mantienen en el radar del FMI la situación de la economía dominicana, en un monitoreo y seguimiento permanente a las variables monetarias y fiscales del país).

En tanto, es preciso destacar que el comportamiento del mercado cambiario a septiembre/octubre del presente año en el que el peso dominicano perdió 3.9 puntos porcentuales, no constituye un fenómeno nuevo, igual comportamiento mostró el año pre electoral del 2012 cuando la tasa de cambio se depreció en 3.8 puntos porcentuales. Y, más aun, al comparar la evolución de la tasa de cambio de los últimos años, la devaluación acumulada octubre/noviembre es prácticamente similar.

Al respecto, en el presente siglo la única ocasión en que la depreciación resultó fatal para el candidato oficialista lo constituye el año pre electoral del 2004 al perder el peso dominicano 113% porcentuales frente al dólar americano, a raíz de la debacle bancaria.

Ahora bien, pudiera ser que la inquietud de los economistas consultados se fundamente en que el incremento del tipo de cambio se deba a una mayor demanda de dólares impulsada por las expectativas de una escalada en los precios, producto de la incertidumbre del panorama político.

Así, posiblemente prevean un desborde del gasto por parte del Gobierno a los fines de garantizar un triunfo en las elecciones presidenciales de año venidero, de ser electo el candidato del oficialismo, acelerando el ciclo económico eleccionario recesivo, al incrementarse el déficit fiscal más allá de lo programado.

Con el consecuente aumento del tipo de cambio, por aquello de que los agentes económicos al disponer de una mayor cantidad de dinero destinarían una parte a la adquisición de bienes importados y en otros casos elevando la inversion de alternativas financieras en dólares, lo que incrementaría la demanda de divisas.

Como se sabe, el Banco Central con el propósito de contener una depreciación del peso dominicano vende reservas con la finalidad de mantener el tipo de cambio en los niveles programados y así evitar que la
escasez de divisas conlleve a una escalada en aumentos de precios fuera de la meta inflacionaria, generada por déficit fiscal en la situación antes descrita.

Pero, también, como todos sabemos el Gobierno Central tapa el sol con un dedo recurriendo al consabido esquema de mayor endeudamiento. De ahí que, las reservas internacionales netas disminuyen recurrentemente en los últimos trimestres de cada año: en un 3.4% en octubre respecto a agosto de este año, y en 4.7% en el 2018.

Sin embargo, el pánico sólo cunde en los tabloides, pues es un axioma que, las autoridades monetarias están comprometidas de lleno con el esquema de meta inflacionaria (por algo el Gobernador del BCRD es vitalicio en su posición, varias veces pensionado, pero ahí está).

En tanto, los agentes económicos decisorios de la economía dominicana no visualizan desestabilización en las variables macroeconómicas. De ahí que, los grandes capitales nacionales y el empresariado de envergadura local no tienen ni tendrían la necesidad de demandar grandes sumas de dinero para convertirlo en dólares y protegerse de una depreciación del peso dominicano más allá de lo que las autoridades entienden como una situación de estacionalidad en la demanda de divisas.

Entonces a que se le puede atribuir la depreciación del peso dominicano en más de dos puntos porcentuales en las últimas semanas.

Veamos, por un lado, puede haberse incrementado la necesidad de adquirir dólares por parte de los empresarios para pagar las facturas de importación por reposición de mercancías.

Por otro lado, los ingresos de dólares a la economía dominicana pueden haberse reducido por el efecto la baja ocupacional hotelera, disminuyendo la oferta de dólares, presionando el tipo de cambio al alza.

Claro está, es las autoridades económicas local responden a los shocks externos ante la caída del sector turismo y la ralentización del crecimiento, adoptando medidas de incremento de oferta monetaria mediante el aumento de la disponibilidad de créditos a los agentes económicos y, a su vez permitiendo la depreciación del peso dominicano bajo un esquema controlado de tipo de cambio flexible con intervención del BCRD, a los fines de hacer más competitivo el sector turismo, zonas francas y las exportaciones tradicionales.

Recuérdese, que el Gobierno dominicano, también establece, en cierto modo, un tipo de cambio de referencia a nivel presupuestario, este caso no con objetivos de metas inflacionarias y de competitividad externa, sino más bien de política fiscal recaudatoria, en un esquema conocido como tipo de cambio reptante.

Es pues, que el BCRD está jugando su papel de atesar y soltar el hilo de la economía a los fines de
mantener la estabilidad macroeconómica sin perder la competitividad del sector externo. Para todo lo demás
existe: ¡el endeudamiento!

. El autor es economist y catedrático en la UASD.