Miercoles  27 de Enero de 2021 | Última actualización 06:21 AM
Una entidad pestilente
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 9:28 AM

No nos gustan los extremismos, pero entendemos que el pueblo le ha dado suficiente oportunidad al Congreso de la República, de actuaciones coherentes que pudiesen repercutir en bien del colectivo.

Sin embargo, tanto diputados como senadores se entremezclan creando una estructura pestilente debido a la cantidad de trúhanes que han integrado la el Senado y la Cámara de Diputados, sin dejar de reconocer de que ha saltos ha habido algunos miembros, por ejemplo el Dr. Hugo Tolentino Dipp, que fue un ejemplo de legislador.

Desde los tiempos del dictador ilustrado Joaquín Balaguer, se llevan a las curules individuos que sólo pueden levantar las manos y decir yo apruebo (descerebrados), para formular leyes y modificar otras.

Sigue siendo una vergüenza que en la época de Trujillo y bajo su estricto control, este designaba "de dedo" a personas prestantes que integraban el régimen, pero al menos no elegía a cualquier estúpido para ser congresista.

Luego en los 12 años sangrientos de Joaquín Balaguer, y los ocho años posteriores, se hacían todas las truchimanerías posibles, para que el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) tuviese mayoría en la cámara alta, y que el poder legislativo predominara utilizando congresistas cada vez más brutos e iletrados, desde luego salvo honrosas excepciones, para que sólo levantaran las manos diciendo ...corroboro... si... corroboro.

En los gobiernos del PLD y Del PRD también se ha mantenido el poder legislativo, siendo un títere pestilente del Poder Ejecutivo e incluso en los ocho años del expresidente Danilo Medina, cuya intención era montar aquí una nueva dictadura, este se atrevió a decir durante la campaña electoral "…yo quiero tener mi Congreso..., recalcando el término "mi" de manera que en ese gobierno, como en los 12 en que gobernó Leonel Fernández predominó esa suubordinación del poder legislativo.

De esa forma podían llevar proyectos de presupuestos que pudieran ser aprobados por los legisladores, y así asegurar su enriquecimiento ilícito y disponer del patrimonio del pueblo a su antojo.

Queremos dejar claro, de que en estos 20 años, la "tigueroclasia" de estos malvados adquirió el máximo de las expresiones, siempre bajo el ánimo de legalizar la impunidad, el latrocinio y el arrodillamiento y complicidad con los grupos hegemónicos de poder.

El Congreso siempre ha sido pestilente y ahora hablamos de que la mayoría de senadores y diputados quieren mantener sus enormes privilegios, que son el recibir mensualmente un peso por cada poblador de la jurisdicción que dicen representar, de manera que algunos de comunidades grandes reciben entre uno y dos millones mensuales, que salen de nuestros impuestos.

Como sabemos, estos son los conocidos "barrilito", y "cofrecito", ambos robos instituidos por el nefasto Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y que es defendido por igual que dos exoneraciones de vehículos de lujo, las cuales venden por millones de pesos, y demás privilegios irritantes, que el pueblo no está dispuesto a seguirle dando a estos bandidos, los cuales son una vergüenza para la nación sominicana, de pensamos que el país atraviesa por una Pandemia de Covid-19.

El pueblo no quiere más a los Abel Martínez, ni en la actualidad a los Dionis Sánchez, que defienden al "barrilito", para que sigamos pagándole campaña con nuestros impuestos, para ellos eternizarse en las cámaras, sea esta de Senadores o Diputados, pasando en algunos casos de una a otra, lo que resulta un asalto al pueblo.

Por eso no quieren quitar al "barrilito" y "cofrecito", aduciendo que es necesario. Pero lo sorprendente es que un "genio" como Ramón Alburquerque, defienda esta aberración pestilente, cuando los legisladores están para dictar leyes y modificar, pero nunca para disfrutar de todos estos privilegios irritantes, que además de los mencionados, se suman bebidas de lujo, combustibles, manjares...

Esperamos que ellos mismos rechacen todo esto, de lo contrario tendremos al pueblo movilizándose, porque los dominicanos ya se "desapendejaron".