Lunes  08 de Marzo de 2021 | Última actualización 07:56 AM
El problema haitiano que no estamos mirando
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 8:34 AM

Es de todos conocidos los problemas haitianos evidentes a nivel de la frontera y ahora se ha extendido a todo el país, ya que encontramos nacionales de esa media isla en todas partes, lo mismo que en Santiago como en el Seibo, también en Higüey. En la capital dominicana hay barrios llamados el pequeño Haití.

En estos barrios y sectores la mayoría de los integrantes son haitianos y traen las costumbres primitivas, hasta de orinarse y evacuarse en la calle. Pero, el problema todavía es más serio en los pueblos fronterizos en cuyas tierras la explotación ha colmado todo lo imaginable en condiciones casi de esclavitud.

Hemos conocido casos de terratenientes, que pasan los haitianos por la frontera, los ponen a trabajar con la promesa de una paga, luego no les pagan nada, y le dicen que si no se van pronto van a llamar a la guardia.

Si no llegan a estos casos de abuso extremo, como quiera les pagan menos, no tienen que pagarles seguridad social y la empleomanía se queda a dormir en la misma construcción.

En la agricultura, ha llegado a ser un 100% de mano de obra de ciudadanos del vecino país, aunque en menor escala; eso está ocurriendo también en todo el territorio nacional.

El negocio de los militares, dejando pasar por la frontera abierta a cientos de haitianos, hasta por 20 dólares por cabeza, ha multiplicado el número de personas de ese país, y el tráfico es tan grande, que a veces van y vienen encaminándose a ver a sus familias, y a llevarles algo.

Luego ingresan de nuevo al país por el mismo precio de la primera vez. Es un tráfico organizado, que ha hecho rico a muchos traficantes con ilegales, para los cuales, en comparación con la pobreza de la nación más desamparada del universo, República Dominicana viene a ser como si fuera Suiza.

El problema es que dentro de 10 ó 15 años, el número de haitianos legales e ilegales superarán el número de dominicanos, y seremos dirigidos por ellos, no dudándose de que el presidente que tengamos sea un haitiano, sin caer en el problema de xenofobia del que podrían acusarnos.

Pero este problema todavía se agrava más, sobre todo si tomamos en cuenta que las haitianas están viniendo a parir aquí.

En la actualidad, en las ciudades fronterizas 64% de las mujeres pariendo son haitianas, en el gran Santo Domingo un 28%; en ciudades lejanas como Higüey y el Seibo un 24%.

Gran parte del presupuesto dominicano de salud, de un país que también está confrontando problemas serios de presupuesto se gasta asistiendo ilegales, aumentados por la corrupción de los pasados gobiernos, y por la pandemia del Covid-19. Aunque no son números, se habla que la cantidad de haitianos, ya rondan los dos millones.

De los niños y niñas que nacen aquí, de cada dos, uno es haitiano, ya que según el Jus Solis, esto quiere decir que si nació aquí, le toca la nacionalidad dominicana. Sin tomar en cuenta que la constitución haitiana dice, que el haitiano es haitiano nazca donde nazca, según el Jus Sanguini, sin embargo lo que quiere la comunidad Europea, y los gringos, es que nosotros nos ocupemos del problema haitiano, de su pobreza, de su falta de salubridad, de su falta de alimentación, de vivienda etc. Cuando nosotros por la corrupciones repetidas y por una distribución muy desigual de la riqueza, no podemos ni con nuestros propios problemas.

Estamos de acuerdo en ayudar a Haití en lo que se pueda, pero ellos allá, y nosotros aquí. Podemos comercializar, y ayudarlos con comercio, Universidades, produciendo profesionales, pero de manera legal, y regularizando status que nos permita saber el # real de nacionales del vecino país. Cuando sean más que nosotros, ya será tarde para lamentarse. Tengamos en cuenta el pasado de sangre que hay entre las dos media islas.