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Ante los Zarpazos del imperio: escudos solidarios e internacionalistas
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 5:20 PM

I.- Seres humanos para el bien de la humanidad

1.- El ser humano tierno, de trato suave, que se conmueve por los problemas que afectan a los demás, es el hombre o mujer para abrazar la lucha política con sentido social destinada a construir en el mundo entero una sociedad libre de toda clase de opresión material o espiritual.

2.- Aquel que hace suyo el ideal de paz, libertad, independencia y liberación, debe estar dispuesto a materializarlo en su país y en cualquier otro donde sea necesaria su presencia para aportar a las causas justas. En cada ocasión la actitud ante la vida define al defensor de las conquistas llamadas a crear las condiciones que hagan feliz a la especie humana.

3.- Esa persona que se comporta interesada por el desarrollo y los cambios positivos para el bien común, es la que se manifiesta resuelta, en disposición de obrar sin individualismo, y solo movida por lo que entraña bienestar colectivo para todos los habitantes del planeta tierra.

4.- Los seres humanos que merecen existir en un medio social son aquellos que están mentalmente formados para con sus actos manuales o intelectuales proporcionar lo que es útil, dar de sí lo que es de bien para sus semejantes y llevar lo que ha de alegrar el alma a quien está falto de lo necesario para hacer su vida llevadera.

5.- Son ciudadanos y ciudadanas provechosos para que la sociedad humana avance, aquellos que prueban ser adecuados a los fines de que en todo momento sea posible contar con ellos por su actitud conveniente, por el servicio que presten con la eficacia esperada.

6.- Debemos aspirar a contar con aquellos que se hacen necesarios porque colaboran mejorando; siendo bondadosos; echando adelante; dispensando sus actitudes y energías para con su cooperación alcanzar el éxito esperado y bien merecido, contra quienes actúan para causar estragos con sus actuaciones perturbadoras.

7.- En los períodos de dificultad para la humanidad es necesario tener al lado a las personas que creen en una vida civilizada; de paz; de mutua fraternidad y convivencia armoniosa. Hay que confiar en las soluciones que descansan en las decisiones de los que hacen suya la simplificación, no los impases infecundos.

8.- Es necesario abrirle espacio a los pueblos para que alcancen su liberación y puedan vivir con libertad, independencia y dignidad. Es un deber de los hombres y mujeres con la visión de que la lucha por el bien no tiene fronteras; que hay que colocase por encima de los límites territoriales fruto de acuerdos de potenciales coloniales para repartirse el planeta tierra.

9.- Se hace necesaria la voluntad, la decisión y la convicción de aquellos hombres y mujeres decididos a traspasar líneas divisorias para ir a luchar contra la opresión, el despotismo y la prepotencia imperial.

10.- Lo que el ser humano hace libremente es porque así lo ha decidido sin influencia alguna, de buena gana; gustosamente, y con dominio de sí mismo. Lo voluntario es fruto de la espontaneidad.

11.- La identificación con una causa es algo que lo decide la persona tomando en cuenta la posibilidad que se le presenta en un momento o coyuntura de la vida. La opción da derecho a la elección libre que con el tiempo ha de cumplirse como una obligación.

II.- La solidaridad y el internacionalismo

12.- Hombres y mujeres a nivel mundial comprometidos por convicción con las transformaciones económicas, sociales, políticas e institucionales deben mantenerse identificados con la solidaridad y el internacionalismo.

13.- La solidaridad, como comunidad de puntos de vista y adhesión, ayuda material o moral, se combina fácilmente con el internacionalismo, que es uno de los principios esenciales del socialismo real que procura la liberación de la clase obrera y de todos los oprimidos por el sistema capitalista, que condena a la especie humana al desprecio, el atraso, el hambre y la opresión en todos los órdenes.

14.- Ante las guerras prolongadas de diferentes naturalezas que el imperio mantiene contra Cuba, Venezuela, Nicaragua y todo el movimiento democrático en América Latina y el Caribe, se impone que se movilicen los demócratas de verdad, de solidaridad activa, y militantes en defensa de las conquistas alcanzadas por las masas populares en sus aspiraciones por una existencia digna en lo moral y material.

III.- Una experiencia internacionalista y solidaria escuchada, y otra leída

15.- Es propicia la ocasión para narrar una conversación que sostuve hace varios años, en Moscú, con Dolores Ibárruri, respecto a la solidaridad, las brigadas internacionales y la Guerra Civil Española.

16.- El doctor Tulio Arvelo, héroe nacional dominicano de la expedición de Luperón del 19 de junio de 1959, se encontraba interno en un hospital, en las afueras de Moscú. Le solicité a mi compañero intérprete ruso, que gestionara un permiso porque quería visitarle. La autorización me fue concedida y partí hacia el centro de salud donde se encontraba Tulito.

17.- Gran sorpresa fue para mí cuando al penetrar a la habitación de Tulito, se encontraba departiendo con Dolores Ibárruri, destacada dirigente del Partido Comunista Español, y en su momento una de las figuras emblemáticas del movimiento comunista internacional.

18.- La Pasionaria, como también se conoció a Dolores Ibárruri, hablando de las brigadas internacionales, me explicó cómo llegaban a España desde diferentes países hombres voluntarios para defender con las armas a la República Española. Me dijo que, en su mayoría, los brigadistas eran de izquierda, socialistas y liberales antifascistas.

19.- Dolores me narró que las brigadas contribuyeron a evitar la conquista de Madrid por las fuerzas del General Francisco Franco, en noviembre de 1936. Sus explicaciones estaban dirigidas a destacar el valor de la solidaridad en la lucha de los pueblos enfrentados con adversarios que procuran aniquilarlos.

20.- En el año 1996, mientras me encontraba en La Habana, recibí de manos del periodista cubano Luis Báez, el libro de su autoría Secretos de Generales, en el cual recoge las vivencias de varios militares cubanos internacionalistas que lucharon en el Moncada, La Sierra Maestra, la resistencia interna, Girón, en la lucha contra bandidos y en misiones en Argentina, Bolivia, Venezuela, Angola, Etiopía y otros campos de batalla fuera de Cuba.

Razonamiento final

21.- Lo que Dolores me contó, y lo que leí en el libro de Luis Báez, deben servir hoy como marco de referencia en vista de la agresión de que son víctimas las masas populares latinoamericanas y caribeñas, que obran en busca de alcanzar un mejor porvenir, encontrándose de por medio con la posición del imperio norteamericano que mediante violaciones busca impedir los cambios necesarios y deseados por los oprimidos.

22.- Ante los zarpazos que hoy anda dando el imperio por América Latina y el Caribe, en cualquier país donde el pueblo se da un gobierno democrático, resultaría atinada la decisión de mujeres y hombres caribeños y latinoamericanos, de reconocida vocación democrática, trasladarse al país agredido y hacer la función de escudos, abrigos de la soberanía agredida, demostrando así que la solidaridad internacional no es una consigna hueca, sino algo fruto del nivel de conciencia y compromiso con las causas justas.

23.- Es lo menos que podemos hacer aquellos que creemos que cada pueblo debe darse el gobierno que sea la expresión de su libérrima voluntad.

Santiago de los Caballeros,
14 de noviembre de 2020.