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La violencia contra la mujer, enraizada en la República Dominicana
Por: EDILBERTO F. MENDEZ AMADOR * | 8:50 AM

SANTO DOMINGO, 29 de noviembre, 2020 (PL).- La violencia contra la mujer en la República Dominicana es un mal enraizado en la sociedad, difícil de extirpar y todo parece indicar de larga duración.

Pero por si fuera poco, en este año con la cuarentena y el encierro por la Covid-19, lejos de disminuir el flagelo, se incrementó de forma preocupante.

Entre el 1 de abril y el 13 de noviembre de este año, 40 mujeres, entre ellas seis menores de edad, perdieron la vida a manos de sus parejas.

Asimismo, en los primeros 46 días de las restricciones, el tiempo más duro de la cuarentena, es decir, entre mediados de marzo y principios de mayo, las mujeres depositaron tres mil 353 denuncias de violencia de género a través de la Línea Vida y las Unidades de Atención Integral a la Violencia de Género de la Procuraduría.

Y esas denuncias se unen a mil 81 solicitudes de órdenes de protección y mil 124 de arresto, cifras de espanto en pleno siglo XXI.

Según medios de prensa, en ese mismo período, las casas de acogida de mujeres en riesgo de violencia gestionadas por el Ministerio de la Mujer, recibieron a 112 féminas y sus 217 hijos e hijas menores de 13 años, de ellos, 140 fueron niños y 77 niñas.

La línea de ayuda, vinculada al sistema de ayuda y protección 911, atendió un promedio de 22 llamadas diarias.

Sin embargo, cuando se pensó que las muertes disminuirán ante la salida paulatina del encierro por la enfermedad, sucedió lo contrario pues del 1 de octubre al 13 de noviembre, trece mujeres engrosaron las estadísticas letales.

Muertes que tuvieron signos dramáticos como el caso de Rosmery Valenzuela, a quien su agresor le destrozó la cabeza a golpes con un bate al cual adicionó clavos para hacerlo aún más efectivo en su finalidad letal.

Otro caso difícil de entender fue el asesinato de Leyda Vicente Sánchez. Al agresor, que fue abatido en un operativo policial, no le bastó con dar muerte a la mujer sino que también la emprendió con sus padres y un cuñado de ésta, además de herir a su hermana.

Casi siempre estas mujeres dejan niños huérfanos, si es que no mueren junto a ella, tras lo cual el homicida en muchas ocasiones se quita la vida o se da a la fuga.

La comunidad y la policía, generalmente, son testigos de acciones violentas previas a la tragedia final; no obstante, las tradiciones machistas y religiosas obligan al silencio de la mujer, so pena de ser rechazada por su familia y la sociedad.

El Gobierno y sus estrategias

El pasado 22 de septiembre, el presidente dominicano, Luis Abinader, anunció una serie de medidas que unidas a las aprobadas por el Consejo de Ministros, conforman un Plan de lucha contra la violencia de género en el país.

En esa ocasión, el jefe de Estado declaró que la erradicación de la violencia contra la mujer era prioridad en el país.

Además, dijo que someterá al Congreso Nacional un proyecto de ley orgánica integral de prevención, atención, persecución, sanción y reparación para la erradicación de la violencia contra las mujeres.

Por otra parte, precisó que la iniciativa tiene por objetivo proteger y garantizar el goce efectivo del derecho de las féminas, a una vida libre de violencia y establecer el Sistema Integral contra ese mal.

También informó acerca de la creación de una policía especializada para dar respuestas a los casos de violencia de género de manera rápida y oportuna, así como del uso por parte de los agresores de brazaletes electrónicos que alerten a las autoridades cuando se acerquen a sus víctimas.

'Esta respuesta nacional contra la violencia requiere los diferentes actores del sistema se articulen y coordinen, actuando en un mismo sentido, con un mismo propósito y cumpliendo cada cual con su cometido, en un proceso de colaboración continua que permita ponerle un freno definitivo a este flagelo ', agregó.

Aunque este país realiza esfuerzos y lleva a cabo importantes iniciativas para eliminar los mencionados abusos, lo real es que el mal continúa y según el Sistema de las Naciones Unidas en el territorio, constituye una de las principales violaciones a los derechos humanos.

Precisamente, hace pocas semanas esa institución manifestó su preocupación ante el alto índice de violencia contra la mujer en esta nación y señaló la necesidad de ponerle fin de forma urgente.

Recordó que la Encuesta Experimental sobre la Situación de las Mujeres, elaborada en el año 2018 por la Oficina Nacional de Estadísticas, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Ministerio de la Mujer, arrojó que el 68,8 por ciento de las mujeres dominicanas de más de 15 años experimentaron algún tipo de violencia.

Mientras dos de cada cinco mujeres de ese mismo rango de edad, habían sido víctimas de violencia machista y 41,8 sufrió de violencia a manos de sus parejas o exparejas.

Sin embargo, el organismo reconoció y felicitó al Gobierno por su compromiso en la defensa de los derechos de las mujeres, adolescentes y niñas, y concretamente por haber promovido un consenso político para eliminar el matrimonio infantil y las uniones tempranas, algo que incide de manera directa en el fenómeno.

Este país, tiene una tarea compleja por delante pues el flagelo descrito clasifica como uno de los peores de los que se mueven por las calles y barrios dominicanos y no basta con compromisos, es necesario pasar a la acción sabiendo la sociedad enfrenta un problema con muchas aristas y lleno de ramificaciones.

Esperemos que realmente sea prioridad este asunto y se trabaje en función de, poco a poco extirpar este mal de raíz, se impone un fuerte trabajo en la ciudadanía y sobre todo, en el seno de cada familia.

*Corresponsal de Prensa Latina en la República Dominicana