Jueves  25 de Febrero de 2021 | Última actualización 09:18 AM
Gadejo
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 6:40 AM

El presidente Luís Abinader ha sido objeto de fuertes criticas en muchos medios de comunicación, sobre todo en las redes sociales, por no haber sido el primer ciudadano en vacunarse contra el Covid-19. Dicen, con cierta razón, que si el jefe de Estado se inoculaba primero que los demás le llevaría confianza y seguridad a la población que una buena parte está escéptica.

Ocurre que el presidente Abinader y su esposa Raquel Arbaje fueron víctimas del Covid durante al tramo final de la campaña electoral del año pasado; al superar la enfermedad crearon los anticuerpos que lo inmunizaron, razón por la cual vacunarse ahora no era necesario.

El gabinete de salud que encabeza la vicepresidenta Raquel Peña creó un protocolo que incluye, en primer lugar a los médicos y personal sanitario que han estado enfrentando la pandemia con determinación y valentía poniendo en riesgo sus vidas y las de sus seres queridos.

Privilegiar al presidente Abinader con una vacuna que no necesita para complacer la necedad de un grupo de bocinas, era improcedente. De haberlo hecho, también hubiera recibido críticas despiadadas de sus adversarios. Además estaría violando el protocolo establecido por las autoridades de salud.

El presidente no debe prestarle atención a las críticas y los embates que procuran alejarlo de sus objetivos fundamentales, que no son otros que enfrentar la crisis sanitaria y económica para que el país salga hacia delante exitosamente.

Lo importante es que la primera partida de vacunas llegó, llegará la segunda y la tercera hasta completar las que sean necesarias para toda la población, que se elaboró un plan de vacunación gratuita que ha recibido elogios, incluso de organismos internacionales; lo importante es que el gobierno, a pesar de la falta de recursos, buscó el dinero para comprar el medicamento.

Fue un sacrificio enorme el que hizo el gobierno para cuidar la salud del pueblo. Eso es lo trascendente, lo importante, no si el presidente se vacunó de primero o de último. (¿Para qué darle una vacuna a una persona que de momento no la necesita, como el presidente Abinader, cuando hay millones de compatriotas que si la necesitan?) Como dice el refrán, “palo si boga, palo si no boga”.

Muy pronto, si es que aún no se ha dado cuenta, el presidente Luís Abinader y el Partido Revolucionario Moderno se darán cuenta que no están solos en el escenario político, que hay otras fuerzas -algunas muy poderosas- que pronto, si es que no lo han hecho ya, comenzaran su papel de opositores rabiosos con miras a las elecciones del 2024.

Algunos grupos todavía no se sienten con fuerzas debido a la crisis que sacude al sistema de partidos, sobre todo al de la Liberación Dominicana que intentará reagruparse tan pronto pase el temporal judicial que amenaza con llevar a la cárcel a muchos de sus dirigentes que están durmiendo con ropa.

Es sabido de algunas reuniones conspirativas, lo he dicho otras veces, donde participan civiles y militares. De momento esos vientos no tumban cocos, pero hay que prestarle atención y tratar de evitar que prosperen.

Mientras tanto, el presidente tiene que continuar actuando de acuerdo a los cambios prometidos al pueblo durante la campaña electoral y que están contenidos en su programa de gobierno. A los que tienen “gadejo” (ganas de joder) que sigan jodiendo. Ellos que jodan, el presidente y su gabinete que sigan trabajando.