
Recordando a Nelo Sosa
Por LUIS RAMON DE LOS SANTOS (Monchín)
Quizás muchos de los amantes del bolero jamás han escuchado el nombre de Nelo Sosa y mucho menos aquel con el cual lo bautizaron en una de las iglesias de Guanabacoa (La Habana): Juan José Sosa, pocas semanas después de haber nacido el 27 de marzo del año 1921.
A Nelo se le considera en muchos países de América Latina como el ultimo bolerista de la época de oro del bolero, en mi condición de estudioso del mismo jamás he considerado que el bolero nunca tuvo una especifica época de oro, desde la aparición de «Tristezas» de Pepe Sánchez hasta el presente ha tenido y tiene la misma preminencia y si no que se lo pregunten a una gran camada de jóvenes interpretes que han apostado al mismo como forma inteligente de prolongar sus ofertas musicales.
Nelo en La Habana que lo vio nacer fue todo un personaje, a mi me toco el honor y privilegio de estar presente en uno de sus últimos conciertos celebrado en la ciudad de Miami el 2 de mayo del 1988, allí no solo se le rindió homenaje al; polifacético artista sino que según sus propias palabras era un homenaje agridulce dado que según él, «es intolerable vivir fuera de la Patria».
El exilio de Nelo Sosa, que no fue necesariamente político, a mi como admirador suyo me hizo entender que la vida es una caja de sorpresas y así se lo manifesté en un aparte después del concierto a otros de los grandes astros de la música romántica cubana: Ñico Membiela y Orlando Vallejo presentes en al acto.
Les decía que Nelo fue todo un personaje y así lo recuerdan sus coterráneos, caminando unas veces las calles de La Habana y otras en su para entonces moderno carro Cadillac De Soto al que cuidaba como se cuida a un hijo según decía.
De voz suave, melodiosa, dulce y tranquila Nelo, literalmente acurrucaba corazones cuando interpretaba la que para mí es una de sus creaciones máximas: «A tus pies»… como un pecador arrepentido implorar a tus pies amor y olvido… de Nelo Sosa por la música fue tal que antes de definir su trayectoria como bolerista había fundado en La Habana del 1943 el «Conjunto Colonial» con el cual popularizo uno de los sones más conocidos e interpretados a nivel mundial «A burujun puñao».
Todo un personaje, Nelo fue anecdótico, buen amigo, conversador, romántico y perdidamente cubano y habanero. En esas noches de La Habana de los 50,s era frecuente verlo en el famoso cabaret «El Faraón» de la calle Zanja en la Habana vieja.
La última vez que Nelo cantó fue en la residencia de sus amigos Luis y Beba Zalamea junto a otros contertulios, se cuenta que su amor a la patria lejana lo tenía atormentado , he llegado a creer que a Nelo no lo mato ninguna enfermedad relacionada con la edad sino la nostalgia, el deseo de regresar al barrio y juntarse con Caito, Bienvenido Granda y Rogelio Martínez en una que otra velada vespertina.
Al morir Nelo Sosa, el mismo que un día cualquiera abandono a La Sonora de Venezuela para regresar a La Habana, por la falta que le hacía recorrer sus calles empedradas, murió un hombre que odio hasta su último aliento el exilio que le tocó vivir en el mismo, y desde que salió de Cuba, lenta pero inexorablemente, empezó a morir este hombre excepcional, la calle 7 del Nort West de Miami, fue su tumba en vida.
Nelo Sosa, artista, hombre adherido como hiedra a la Cuba eterna exhalo el último suspiro el 2 de junio del año 2001.
Quizás no fue la última gran voz del bolero, pero si puedo asegurarles que sin él La Habana con sus noches bohemias, su Tropicana y sus interminables paseos, nunca volvió a ser la misma.




