
Iglesia Católica respalda protección de las cordilleras frente a la minería
Por CLARA E. MARTINEZ FERNANDEZ
SANTO DOMINGO.– La Comisión Nacional de Pastoral de Ecología y Medio Ambiente de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) expresó su respaldo a las comunidades que promueven la preservación de las cordilleras Central y Septentrional, al considerar que estos sistemas montañosos deben ser protegidos frente a actividades mineras.
A través de un comunicado oficial emitido este 28 de abril de 2026, la entidad eclesiástica se sumó a la demanda de diversos sectores sociales que abogan por resguardar estos territorios de prácticas extractivas que, a su juicio, podrían comprometer la integridad ecológica y el ciclo hidrológico del país.
La institución manifestó preocupación por el impacto que las operaciones mineras tendrían sobre el agua, recurso que calificó como vital para la vida humana, la producción agrícola y el equilibrio de los ecosistemas.
El documento subraya que tanto la Cordillera Central como la Cordillera Septentrional funcionan como importantes reservorios hídricos, al alimentar los principales ríos y acuíferos nacionales, por lo que cualquier alteración significativa podría afectar la disponibilidad del recurso para las presentes y futuras generaciones.
Advertencia de la Iglesia
En ese contexto, la Iglesia advirtió que la minería, por su propia naturaleza, implica la remoción de suelos y el uso de sustancias químicas que generan desechos altamente tóxicos.
Señaló que la posible contaminación por metales pesados y sedimentos constituye un riesgo real para las fuentes hídricas y los ecosistemas dependientes, citando como ejemplo la situación de la Presa de Hatillo.
Inspirados en la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco, los religiosos recordaron que el acceso al agua segura es un derecho humano fundamental y que la protección de las montañas constituye una expresión de justicia social.
Finalmente, la Pastoral de Ecología exhortó a las autoridades a escuchar el clamor de las comunidades y a implementar políticas que armonicen el desarrollo económico con la protección del medio ambiente, priorizando la vida y el equilibrio ecológico.




