
Del bobo a las pantallas
Por JULIO RAVELO ASTACIO
Se valora la importancia de las redes sociales en una mayor capacidad de comunicación entre los seres humanos, aspecto que permite formas de vinculación rápida y eficientes. Se resaltan las repercusiones emocionales de las redes sociales que pueden llevar en algunos a casos a una verdadera adicción.
“En su cumpleaños, a la Licda. Brunilda Báez, con mis mejores afectos”.
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Innegable que, en la actualidad, estamos más conectados que nunca en la historia de la humanidad. Con rapidez nos enteramos qué ocurre en Asia, África o Europa, pero no nos enteramos cómo andan mamá o papá, pasamos días sin intercambiar palabras. Vivimos más pendientes de un “like” o “me gusta” que de lo que ocurre en el hogar.
“Más de mil millones de adolescentes usan redes sociales”.
El 20% de los jóvenes en América Latina y el Caribe presentan algún trastorno de salud mental relacionado al uso intensivo de las redes sociales, y es que pasar más de tres horas diarias frente a la pantalla duplica el riesgo de padecer ansiedad y depresión. Encontrándose en el sexo femenino mayor afectación del autoestima, estado de ánimo y calidad del sueño. Según la OMS el porcentaje de jóvenes afectados pasó del 7% en 2018 al 11% en 2022, con una prevalencia mayor en las chicas (13% vs 9%).
Se ha comprobado la existencia de una tendencia de medir el propio valor físico, estilo de vida o logros frente a las grandes luminarias del mundo artístico (actores, músicos, presentadores de espectáculos, deportistas). Miles de jóvenes han perdido las perspectivas y, algunos. ni con el respaldo de una grúa podrían ser separados del frente de las pantallas, desarrollando una verdadera adicción.
Todo lo anterior tiene serias repercusiones sobre su salud mental encontrándose manifestaciones como: apatía, irritabilidad, tristeza, aislamiento, insomnio, ansiedad, estrés, inconformidad con su imagen corporal, sensación de que no encuentra un espacio apropiado, conducta suicida. Activar la dopamina mediante el juego parece ser su único propósito.
Además, pueden desarrollar un miedo irracional a estar sin el móvil o, a no poder usarlo. Manifestándose como: necesidad compulsiva de revisar el teléfono; angustia o pánico al no encontrarlo; taquicardia, sudoración ante la idea de estar incomunicado; problemas para dormir, dolor muscular por la tensión, síndrome del túnel carpiano, pérdida de peso y cambios en su apariencia.
Ciertamente las redes sociales también tienen efectos beneficiosos en la salud mental: facilitan el contacto entre familiares y amigos, reducen el aislamiento social, posibilitan la creación de comunidades de apoyo; permiten el acceso a información rápida en aspectos tan relevantes como: salud, educación, cultura, desastres naturales, guerras.
Una persona puede pasar una hora compartiendo con familiares, amigos y sentir: alegría, entusiasmo, alivio, cercanía, pertenencia, nostalgia. Mientras que otras, pueden pasar 30 minutos en redes sociales comparándose con influencers, personas con grandes riquezas y terminar sintiendo: fatiga mental, ansiedad, depresión, baja autoestima y frustración.
La inmensa capacidad de la mente humana nos puede permitir horas de diversión, descanso, pero usted siempre manteniendo la capacidad de organizar su existencia, sacándole máximo provecho a su vida.
Hoy celebramos el “Día Mundial de la Salud Mental”. Esta decisión de la OMS es de suma importancia para la convivencia pacífica, eficiente, productiva, respetuosa de los valores morales para con los demás y, provechosa para el individuo y la familia.
Cuando nos detenemos a evaluar las consecuencias del accionar de una mente torcida en su entorno, en su propia vida, nos pueden asombrar los resultados. Cómo repercute en el individuo, la sociedad, una mente atormentada, alterada, divorciada de valores, alejada de su trayectoria de vida, desvinculada del respeto a su entorno, familia y comunidad.
Promover la salud mental tiene que ser compromiso de todos. Es una contribución fundamental para que los seres humanos, al gozar de bienestar emocional, puedan aportar de manera óptima a sí mismos, a sus familias y la sociedad.



