
Las Yayas: hombre mata a tiros a su expareja y luego se suicida en Azua
Por ARMANDO PASCUAL MADE
- La Policía Nacional investiga el feminicidio-suicidio ocurrido en la madrugada de este domingo; el caso vuelve a poner de relieve la violencia contra las mujeres y sus consecuencias para la salud mental y la seguridad familiar en República Dominicana.
LAS YAYAS, Azua.– La Policía Nacional investiga las circunstancias en que una mujer de 34 años fue ultimada a tiros presuntamente por su expareja, quien posteriormente se suicidó con la misma arma de fuego, durante un hecho ocurrido la madrugada de este domingo en la calle Duarte, del municipio de Las Yayas, provincia Azua.
La víctima fue identificada como Yocanda Elizabeth Ramírez de los Santos, quien falleció a consecuencia de las heridas ocasionadas por disparos que, según las informaciones preliminares, habría realizado su excónyuge, Rafael Antonio Ramírez.
De acuerdo con los datos suministrados, después de disparar contra la mujer, el hombre se quitó la vida en el mismo lugar, utilizando el arma de fuego presuntamente empleada para cometer el crimen.
Las autoridades policiales realizan las investigaciones correspondientes para establecer las circunstancias del suceso, mientras se espera que sean ofrecidos mayores detalles sobre el caso.
Feminicidios: un problema de salud pública y salud mental
El nuevo hecho se produce en un contexto de persistencia de la violencia contra las mujeres en el país. Las estadísticas de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) indican que entre 2020 y 2024 se registraron 708 muertes de mujeres en condiciones de violencia, de las cuales 348 fueron clasificadas como feminicidios íntimos, es decir, cometidos por parejas o exparejas.
Por su parte, la Fundación Vida Sin Violencia contabilizó 59 feminicidios perpetrados por parejas o exparejas durante 2025, frente a 71 en 2024, según un reporte publicado en enero de 2026.
Más allá de las estadísticas criminales, estos acontecimientos representan un grave problema de salud pública, por sus consecuencias psicológicas, familiares y sociales. Los feminicidios-suicidios dejan familias destruidas, niños y adolescentes en condición de orfandad y comunidades expuestas al impacto traumático de muertes violentas.
Desde la perspectiva de la salud mental, la violencia de pareja puede estar asociada con conductas de control, amenazas, dependencia emocional, celos patológicos y dificultades para afrontar una separación. Sin embargo, es importante precisar que ningún trastorno mental explica por sí solo la violencia homicida ni debe confundirse automáticamente la enfermedad mental con la conducta criminal.
El Ministerio de Salud Pública ha advertido sobre la importancia de fortalecer la atención en salud mental. Sus datos epidemiológicos señalan que durante 2024 se registraron 2,181 episodios de intentos suicidas en el país, con mayor incidencia entre las mujeres.
Especialistas y organizaciones que trabajan en la prevención de la violencia de género han insistido en la necesidad de identificar tempranamente las amenazas, el acoso, las agresiones y las conductas de persecución, particularmente cuando una mujer decide terminar una relación sentimental.
La prevención requiere coordinación entre la Policía Nacional, el Ministerio Público, el Ministerio de la Mujer y los servicios de salud, así como atención psicológica oportuna, protección efectiva para las víctimas y programas de intervención dirigidos a hombres con comportamientos violentos.
El caso de Las Yayas vuelve a plantear la urgencia de fortalecer las políticas públicas de prevención, especialmente los mecanismos de protección para mujeres que enfrentan amenazas de sus parejas o exparejas.
La violencia contra las mujeres no puede abordarse únicamente después de que ocurre una tragedia. La detección del riesgo, la protección de las víctimas y la intervención psicológica y social deben formar parte de una estrategia permanente para evitar que los conflictos de pareja terminen en homicidios y suicidios.




