Jueves  06 de Mayo de 2021 | Última actualización 08:13 PM
Manzanero y yo
Por: LUIS RAMON DE LOS SANTOS (Monchín) | 5:44 PM

Ocurrió sin tenerlo planeado, eran los últimos días del año 1979 y me preparaba para entrevistar a un joven cantante español que en esos momentos hacía su gira de presentación por algunos países de América Latina, para la fecha tenía a mi cargo dos importantes programas en la emisora Radio Popular: "Vívalo en vivo" y "Cien canciones y un millon de recuerdos".

Vívalo en vivo fue una idea conjunta de Rafael Corporán de los Santos y un servidor, consistía en abrirle los micrófonos de la emisora a los cantantes que se iban a presentar en un importante centro nocturno de la capital dominicana: el Maunaloa Night Club.

Lo diferente de esos encuentros era que el invitado tenía la oportunidad de hacerse las preguntas que quería contestar, atendía él mismo las llamadas de los oyentes y leer tres noticias cortas de los boletines que se pasaban cada media hora, el moderador intervenía solamente en caso necesario, como por ejemplo si el invitado no contaba con la locuacidad suficiente, caso de Vicentico Valdés o si por el contrario quien estaba en la silla principal hablaba hasta por los codos como fue el caso de mi entrañable La Lupe, mujer a quien ame más allá de su estatatura artística, dicho sea de paso.

En la noche a la que me refiero, todo estaba listo para recibir al joven intérprete español cuando de pronto aparece por la puerta de acceso a la cabina principal bautizada "Joseíto Mateo", nada más ni nada menos que Armando Manzanero, pequeño de estatura, gigante en su dimensión artística, de ojos vivaces y una eterna sornrisa que nos desarmó a todos, me saludó por mi nombre cosa que me dejó asombrado, se sentó frente a mí y me dijo aquí estoy para tí y tu gente, algo había pasado que impidió al intérprete ibérico estar en mi prograna "Vívalo en vivo", nunca supe porque no asistió a la vista, pero me alegro.

Inmediatamente se sentó frente a mí se cambió el formato del programa, para romper el hielo le dije que su canción "Adoro" habia sido la razón de ser de millones de romances en todo el mundo y que de manera particular yo la colocaba todos los días en mis programas de Radio Centro, todo fluía como río desbordado hasta que se me ocurrió preguntarle si alguna vez en su vida había compuesto una canción por encargo, cosa que ocurría muy a menudo con compositores de la talla de Manuel Alejandro, por ejemplo; me miró fijamente y me dijo sí hermano, la canción "Todavia" fue compuesta para celebrar los 25 años de casados de un presidente de México, por supuesto, no le puse precio a la misma, ese fue mi regalo de aniversario, rota la tensión que causó la atrevida pregunta, me dijo que esa pregunta era recurrente en sus entrevistas, cosa que aliminó mi tensión.

Terminado el encuentro con ese gigante de la canción y ya en el plano personal me invitó a asistir a la tercera edición del festival del bolero en Yucatán, México, pocos días después me llegaba la invitación oficial, dos pasajes aéreos, uno para mí y otro para mi esposa, reservación en un lujoso hotel y un "te espero Luis", escrito de su puño y letra. Hoy lloro su muerte, evoco mi encuentro con ese extraordinario compositor y mejor ser humano y le digo GRACIAS POR EXISTIR ARMANDO.