Lunes  18 de Octubre de 2021 | Última actualización 12:31 PM
Leyes, actividades mafiosas y ‘tiguerocracia’
Por: EMMANUEL ABREU REYES | 1:48 PM

Desde la fundación de la República venimos viendo esas actividades que salvo honrosas excepciones van encaminadas de acuerdo a la época, al enriquecimiento de familias con apellidos sonoros o políticos de turno, a quienes no les importa para nada la nación, sino su bienestar o de sus familiares o de sus amigos más cercanos.

Venimos sufriendo de esto, desde Pedro Santana y Buenaventura Báez, hasta llegar a Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina.

En los intervalos han estado algunos presidentes bien intencionados con el país, por ejemplo el presidente Guzmán Fernández, y el actual presidente, que no caben dudas de que nunca habíamos visto a un primer mandatario restándose poder, sino que lo que hemos visto es a los presidentes en un ansia desmedida de hacer de sus mandatos unas dictaduras con piel de democracia.

Los acontecimientos no nos dejan mentir; ahora se ha destapado una gran red de narcotráfico considerada una de la más grande de América, exceptuando a México y Colombia, con la participación de legisladores que llegaron a esas posiciones con el dinero mal habido del crimen organizado. Es decir, los encargados de crear y modificar leyes, integran una tiguerocracia de actividad mafiosa, que se conformaron y crecieron bajo el amparo de las autoridades pasadas, y que tuvieron algunos el tigueraje de pasarse al Partido que tenía las posibilidades de ganar las elecciones.

O como hacen ciertos ricos dominicanos, que les dan a todos los partidos con posibilidades de ser electos, así cualquiera que gane tiene que ser flexible con los negocios de dudosa procedencia que estos hagan. Por ejemplo, el contrabando, y la posibilidad de compras onerosas de tierras del pueblo a precio de vaca muerta.

Pero no sólo los legisladores y ricos participan de estas actividades mafiosas, sino también los síndicos y regidores en los ayuntamientos, los cuales reciben dineros para lavado, tanto robado en actividades de corrupción mafiosa, como producto del narco. De esto no han escapado ni siquiera los presidentes mencionado.

Es el caso de cómo se desarrolló Quirino Ernesto Paulino Castillo bajo el auspicio de Leonel Fernández, y César "El abusador" en tiempo de Danilo y de Jean Alain, y producto de estos días la operación Falcón, la cual todavía permite la caída de nuevos altares que se creían que nunca serían descubiertos, pero que gracias a una procuraduría seria y honesta, y que no responde a ninguna orden, sino a la verdad y a principios éticos, hoy pueden ser encartados y sometidos a la justicia.

Es urgente emitir unas leyes de partido, que no permita que el dinero sucio vaya a parar a manos partidarias, que entonces compren puestos en las elecciones.

Tampoco podemos permitir que el dinero nuestro sea usado para dárselo a los partidos, para enriquecerse un grupo de malditos que impiden que ese dinero les disminuya el hambre a los pobres, sobre todo en un país con tantas precariedades como este.

Urgen leyes que blinden la justicia, para que no retrocedamos y vayamos a caer en otro peledegatos.