Lunes  18 de Octubre de 2021 | Última actualización 12:44 PM
La corrupción no tiene partido
Por: EMMANUEL ABREU REYES | 11:08 AM

Habíamos etiquetado como corruptos a una gran cantidad de entidades y personas, pero nunca pensamos que había una generalización de esas actividades, especialmente entre senadores y diputados, que siendo los encargados de dictar y modificar leyes, primero acceden a esa posición comprándola hasta por millones de pesos o dólares.

Compran votos, sobornan y después que llegan a la curul van a enriquecerse, mediante el uso del barrilito o cofrecito, también usando exoneraciones de vehículos de lujo, así como asignaciones de millones con motivo de hacer habichuelas con dulce en semana santa, negocios de electrodomésticos que los hacen ellos mismos.

Sin ánimos de discriminar, pero son riferos, gaseros y narcotraficantes que están lavando el dinero mal habido. Desde luego, hay excepciones, pero se trata de entidades que están desde hace tiempo tan corrompidas, que sólo es comparable el Congreso Nacional, a lo que pasa en la Policía Nacional, aunque el tipo de delincuencia tenga matices diferentes.

Hay participantes en el Congreso, inclusive cambiando de partido, que tienen 24 años como legislador.

La cantidad de exoneraciones de vehículos de lujo que han vendido, les han permitido permanecer en las elecciones subsiguientes y ahí se eternizan al ganar en los comicios siguientes.

Se quedan lucrándose de los dineros del pueblo de manera interminable, tipos que aparte de deshonestos, suelen ser gente bastante bruta, que frecuentemente no saben ni hablar.

Para ejemplo, tenemos el actual presidente de la cámara de diputados, que lleva varios periodos dirigiendo ese hemiciclo. En los últimos días puso un huevo, como dice Huchi Lora, al estar justificando las exoneraciones súper abusivas de los congresistas; a ese bárbaro no le importan los dos mil millones de pesos que dejan de entrar al fisco por concepto de esa delincuencia.

Pero no sólo podemos hablar de los congresistas, ya que la cultura de aferrarse a vivir del Estado, es una verdadera cultura que es necesario desarraigar, ya que hasta miembros de partidos diferentes, se ponen de acuerdo para robar hasta en simples asociaciones, o en cargos pequeños, como por ejemplo en los hospitales, que se ponen de acuerdo frecuentemente el director del hospital, el administrador, el jefe de personal, a fin de crear compañías fantasmas para sobrevaluar los medicamentos y los alimentos de los pacientes.

Se ponen de acuerdo aún sean de diferentes partidos, incluso para seguir cobrando los cheques de empleados que hacen años que han muerto.

Las relaciones del narcotráfico con los partidos, es en cierta manera menos pecaminosa que la introducción del dinero robado al Estado, ya que ese se lo restan a las posibilidades del arreglo de escuelas, de calles, de educación.

En fin, nos tumban las posibilidades de mejor salud, alimentación y nos quitan el derecho de un retiro digno, y una vejez digna. Se lo roban todo, pero ya el pueblo está abriendo los ojos, y saben que en una reforma fiscal el dado debe cargarse mayormente a los ricos.