Jueves  20 de Enero de 2022 | Última actualización 07:51 PM
La seguridad social: Un fraude que no cambia
Por: EMMANUEL ABREU REYES | 11:40 AM

Desde el año 2001 venimos arrastrando el surgimiento de la seguridad social como si fuera un niño prematuro que nace con muchísimos problemas de salud, y por más que les traten, lo operen y les den medicamentos, como quiera no logra crecer ni estabilizar su cuerpo, ya que sus órganos fueron genéticamente mal formados.

Asimismo es la seguridad social. En primer lugar surgió en medio de un conflicto económico, en donde el Presidente a la sazón Hipólito Mejía quería favorecer un banco en particular, el cual impone a una señora que era la candidata de los acaudalados de ese banco.

Los encargados del otro banco, que creían que ellos, rivales del grupo antes mencionado, iban a ser los favorecidos, ya que le tenían una tarjeta de crédito abierta al presidente Mejía, la cual gastaba junto con su canchanchán Pepe, sin control ninguno.

Hay que recordar que cuando se investigó el asunto, habían comprado hasta helicóptero, y en un juicio amañado al que fue sometido Pepe, dijo que con esa tarjeta él lamenta no haber comprado el Mar Caribe. Desde luego, en ese tiempo la justicia respondía al presidente de turno. Si fuera hoy habría dado con sus huesos a la cárcel. Esto se debe a que hoy el Ministerio Público es independiente.

El resumen final de esa historia del 2001, referente a la seguridad social, fue que lograron quebrar al Baninter, el presidente a la cárcel, y un grupo de socios ricos recibieron sus ahorros, y un grupo de pobres perdieron todo lo ahorrado, entiéndase todos los que tenían para vivir un millón y medio millón, que les generara pequeños intereses para comprar los medicamentos para combatir la hipertensión, la diabetes y otras enfermedades que casi siempre acompañan a la tercera edad. Muchos de estos ancianos murieron de accidentes cerebro vasculares y de complicaciones de la diabetes.

Cuando comienza aquí este intento de seguridad social, se le puso a ser sustentada por la ley 82-01 pero no para ser dirigida por el Estado Dominicano, sino que se hizo una repartición entre los ricos. El banco popular, Reserva, Alico... llevaban la voz cantante, si no directamente, al menos utilizando artimañas ya conocidas que conducen a que hoy los pobres sean más pobres, y los ricos más ricos.
Desde sus inicios los prestadores de servicios de salùd: clínicas, ARS… se lanzaron encima del usuario para tratar de sacarles el dinero sin darle los servicios, o bien darle un servicio incompleto y deficiente.

Los médicos comenzaron y siguen exigiendo copago, habían algunos que decían que “el seguro solo me paga 300 pesos, y mi consulta son dos mil”. O sea, “usted tiene que pagarme 1,700 por consulta o no lo examino”.

Recuerdo una clínica que coge todos los seguros de la UASD, y que le paga al especialista 300 pesos, de los cuales debes dejar para pagar el consultorio, 250 por paciente, y sólo 50 para el profesional. Yo solo duré un día . Por demás nunca aparece la medicina que el seguro cubre, o se acabó, o como me dijeron ayer EN UNA DE LAS FARMACIA de una cadena muy famosa (NOSOTROS NO CUBRIMOS LA MEDICINA DEL SEGURO DEL COLEGIO MEDICO DOMINICANO).

Si es el seguro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), nunca ha dado ni una aspirina, y deben ser enfermedades catastróficas para poder cubrir la quimioterapia. Pero pueden analizar cada seguro, ya sea este privado o del Estado. Hay algunas excepciones, como es el del Banco Central, pero este sólo pueden pagarlos los empleados de ese banco y los ricos.

Si se trata de un internamiento para cirugía, aquí viene lo que hay que pagarle al cirujano, el copago de la clínica, lo que cobra extra el anestesiólogo… Si hay que usar una prótesis, encomiéndese a Dios que no sea muy cara.

El pueblo debe saber que todos los seguros médicos, principalmente los ejecutivos y dueños, son francamente multimillonarios, y estaríamos por lo menos aceptándolo, ya que se trata de versión liberal del capitalismo, pero al menos que den el servicio, ya que se ha demostrado que el gran negocio de los seguros está en el que no se enferma, que dicho sea de paso son la mayoría.

Pero donde el súper abuso adquiere características increíbles, es cuando se trata de otra expresión del mundo del seguro, las Aseguradoras de Fondos de pensiones (AFP). Acumulan los ahorros de todo el trabajador y cuando tienen que entregarle los fondos multiplicados, ya que han estado invertidos, no aparece ni el capital ni las ganancias. De esta forma acumulan fortunas cuantiosas de miles de millones… Resultados: EL RICO SE HACE MAS RICO Y EL POBRE MUERE EN LA POBREZA.

● El autor es médico-cirujano, escritor y abogado.