Opiniones

Alternativas al servilismo

Por NARCISO ISA CONDE

La guerra global infinita decretada por EE. UU. al inicio del siglo XXI, sus crueles capítulos -algunos activos y otros como graves amenazas- tiene su raíz en la decadencia del sistema imperialista mundial bajo su mando.

Como alternativas, las guerras imperialistas, sus modalidades de guerras híbridas, económicas, psicológicas, mediáticas, terroristas y militar -lejos de imponer subordinaciones a todo dar- han reforzado vías alternativas, en países que han optado por la autodeterminación; con el respaldo de grandes y medianas potencias emergentes, en un mundo multipolar.

Es el caso de Venezuela, incluso después de la invasión genocida y el secuestro de su presidente. No hay rendición, aunque Trump, Marcos Rubio y la gran mediática estadounidense, se empeñen en construir una imagen diferente. La verdad es que Venezuela –esto también vale para Cuba y otros países- puede ser destruida a bombazos atómicos, pero no es gobernable ni directamente por EEUU, ni por las derechas venezolanas.

Tampoco pueden impedirle ejercer soberanía sobre su petróleo, gas, oro, tierras raras, agua y biodiversidad.

El debilitado Coloso del Norte ya no está en condiciones de bloquear los vínculos de cooperación en materia petrolera, minera, tecnológica, científica, militar, comercial y financiera, con los BRICS… China, Rusia, India, Irán, México y Brasil…

El mundo actual es otro. La unipolaridad en favor de EEUU llegó a su fin, El privilegiado sistema financiero basado en la absoluta hegemonía del dólar y los petrodólares, ha sido erosionado.

Tienen lugar nuevos intercambios bilaterales y multilaterales en yen, rublo, rupia; nuevas cadenas de distribución y nuevas rutas comerciales y fuentes financieras, que permiten revertir bloqueos y sanciones, y abrir vías alternativas de desarrollo.

Los BRICS y el Sur global han dicho basta al dominio occidental, a la dictadura del Norte Global. Venezuela hace tiempo está cultivando esas relaciones alternativas. EEUU no logró el cambio de régimen con su invasión y sus bombardeos.

Es un caso en que la agresión criminal y el secuestro de su presidente se están convirtiendo en derrota política de EEUU. La debilidad relativa del imperio otrora poderoso le impide convertir su terrorismo de Estado en subordinación del país agredido.

Hechos recientes evidencian la impotencia de EEUU, pese a su poderío militar y sus prácticas asesinas, para dictar e imponer el modelo y el tipo de inserción de Venezuela en el mundo.

De ahí las amenazas de Trump de nuevos zarpazos, que sirven para destruir, pero no para obligar a claudicar a gente valiente.

Hay que ser muy desvergonzado para amarrarse eternamente al podrido poder estadounidense.

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