Variedades

El bolero y la balada

Por LUIS RAMON DE LOS SANTOS F. (Moncín)

La balada según lo describe el diccionario de la Real Academia de la Lengua es una «Composición poética de carácter lirico dividida generalmente en estrofas iguales y en la cual, por lo común, se refieren sencilla y melancólicamente sucesos legendarios o tradicionales». En una segunda acepción la cual encuentro más ajustada a la balada que conocemos hoy, dice que «es canción de ritmo lento y carácter popular cuyo acento es generalmente amoroso”.

Si nos enfocamos en la primera y al parecer más justa definición según la academia, tendremos que llegar a la conclusión de que la balada fue en tiempos muy lejanos el medio lirico por excelencia para decantar rivalidades amorosas en las que el filo de una espada imponía los límites entre la pasión y el despecho.

A mi juicio la segunda definición se ajusta como anillo al dedo a la balada que disfrutamos hoy y en la cual se relatan sucesos que no por triviales dejan de ser importantes, esa balada que dice de citas, endechas, traiciones, amores y desamores ha sido hermosamente instrumentalizada e interpretada por verdaderos orfebres de la voz y el instrumento.

Para América Latina la década de los 60s y 70s represento musicalmente hablando la puesta en escena de una legión de baladistas de incuestionable calidad, aparecieron de repente y entraron en galopante tropel por la puerta grande del gusto popular dejándonos a todos absortos y decididos a apoyarlos.

A los que hacíamos radio para la época prodigiosa de los años 70s se nos presentaba la poco envidiable disyuntiva de colocar los boleros que hasta entonces eran los amos y señores como segunda opción musical soslayando casi como un sacrilegio las inolvidables interpretaciones de Lucho Gatica, Javier Solís, Alfredo Sadel, Trio Los Panchos, Lope Balaguer y Toña La Negra entre tantísimos otros.

Los primeros atisbos de lo que nos vendría en la década setentona llegaron tan temprano como en el año 1962 con la presencia de un joven puertorriqueño llamado Chucho Avellanet que por cierto hizo su debut internacional en Santo Domingo con las canciones «Jamás te olvidare» y «Magia blanca» estrenadas en el Radio teatro al aire libre de Radio Televisión Dominicana.

Las velloneras dominicanas dieron fe de que la preferencia musical estaba dando un giro importante y haciéndonos saber casi a gritos que la balada había llegado para quedarse, Precisamente para la época un joven mexicano se catapultaba hacia la fama como solista tras separarse del trio al que pertenecía, me refiero a Marco Antonio Muñiz.

Muñiz literalmente nos dejó en shock a todos los que hacíamos radio, su debut con la canción «Adelante», del dominicano Mario De Jesús, y «Escandalo”, de Rubén Fuentes, nos reveló que el bolero realmente no peligraba tanto a pesar de la extensa gama de baladistas que poco a poco íbamos conociendo.

Continuará

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba