Opiniones

Mafia y medicamentos

Por ANULFO MATEO PEREZ

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Hace unos días, el Gobierno anunció la compra de medicamentos por un poco más de mil millones de pesos para satisfacer la demanda del Sistema Nacional de Salud y las Farmacias del Pueblo, lo que permitiría a una buena parte de los pacientes de ingresos bajos, obtener los fármacos más esenciales.

Eso está muy bien, pero más allá de las formalidades para la compra, apegada a la Ley 340-06, son indispensables mayores controles en la obtención de los distintos fármacos, para garantizar la calidad de los mismos. Son conocidas las condiciones en que el Estado ha recibido “preparados” mediante licitaciones viciadas para obtenerlos, cuyas “moléculas” resultan un fraude total o violando las bioequivalencias requeridas.

Y no se trata de especulaciones, sino de hechos lamentables ocurridos con pacientes que han estado bajo tratamiento con “medicamentos”, los cuales fueron dirigidos al “suministro oportuno y eficiente”.
Recuerdo, cuando en mi condición de coordinador de la Unidad de Salud Mental del Hospital Regional Dr. Alejandro Cabral, haber recibido una partida de una marca de antiepilépticos, que hubo que suspender por su ineficacia.

El problema es global; hace algunas semanas la Dirección Nacional de Farmacia y Drogas, del Ministerio de Salud en Panamá, ordenó el retiro de un “preparado” para pacientes que sufren estados epilépticos.
Es de urgencia que el Gobierno intervenga con mayores controles respecto a la producción, distribución y comercialización de medicamentos, por los riesgos a la salud de millones de dominicanos.

La adulteración de fármacos no entraña sólo plagiar un nombre por la Ley, sino usurparlo usando el nombre genérico para producir y comercializar sólo el excipiente, sin la molécula bioactiva prescripta.

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