Opiniones

Mitos y realidades de la deuda pública dominicana

LECTURAS ACADEMICAS

Por BERNARDO IRAN SANCHEZ MELO, Ph.D.

Bastante se ha escrito y comentado sobre la deuda pública dominicana. Sin embargo, la politización del tema, principalmente en tiempos electorales, ha impedido conocer las intríngulis que envuelve esta figura financiera de apalancamiento de las actividades productivas, comerciales o de consumo, presente desde épocas inmemoriales en sociedades arcaicas en la modalidad de entrega a jóvenes de las tribus de terrenos cultivables en calidad de préstamos, por tiempo limitado para el cultivo y posterior consumo colectivo de las cosechas.

Así las cosas, en la historia de la humanidad. Mas adquiere especial importancia conocer sobre la deuda pública dominicana, tema central de esta entrega, no por ser mayor que la deuda de los agentes privados nacionales, quienes adeudan a las entidades financieras locales 1.84 billones de pesos, es decir el 29.5% del PIB, sino por su relación con el déficit comercial de la balanza de pago, el déficit fiscal, la asignación presupuestaria, el tipo de cambio, y los precios internos. En lo adelante se analiza en detalle la deuda pública y su relación con las variables económicas y cuentas contables.

Veamos en detalle:

En primer lugar, analicemos la composición de la deuda pública consolidada (sin considerar la deuda del BCRD), a diciembre del 2023, la cual asciende a 54,834.7 millones de dólares, de los cuales corresponde a la deuda externa 38,860.1 millones de dólares, es decir el 70.9% de la deuda consolidada, ligeramente superior al 69.3% del promedio correspondiente al periodo 2000-2023; y los restantes 15,974.7 millones de dólares, es decir 29.1%, corresponden a la deuda interna, ligeramente inferior al 30.7% del periodo 2000-2023.

En tanto, visto por cuatrienio, la relación Deuda/PIB (en US$) muestra una cifra de 45.4% en el 2023, inferior al 56.6% correspondiente al 2020, resultado de una tasa de crecimiento del PIB, valorado en dólares corrientes, en el orden del 53.2%, superior al ritmo de crecimiento de la deuda pública consolidada de 22.9%. Aunque esta relación (deuda/PIB), al 2023, es superior al promedio histórico del 2000-2023 ascendente a 31.3%. En ese orden, la deuda externa se incrementó en un 26.6%, en el periodo 2020-2023, al pasar de 30.7 mil millones a 38.9 mil millones de dólares, mientras la deuda interna se incrementó en un 14.8%, al pasar 13.9 mil millones a 16.0 mil millones de dólares.

Visto por cuatrienio o periodo gubernamental la tasa de crecimiento promedio de la deuda consolidada asciende a 11.4% en el periodo 2020-2023, inferior a la tasa de 13.8%, del 2017-2020, e inferior a la tasa de crecimiento promedio de 13.5% del periodo 2000-2023. Con la especificidad por fuente de financiamiento de un crecimiento promedio en el periodo 2000-2023 de un 12.5% de la deuda externa, inferior a la tasa de crecimiento promedio de la deuda interna al mostrar ésta una tasa de 24.5%. Como se puede observar el ritmo de crecimiento ha sido mayor en la deuda interna que en la deuda externa.

Deuda Pública y Déficit Fiscal

En el periodo 2000-2023 el PBI valorado a precio corriente muestra un crecimiento promedio de 13.7%, mientras los ingresos crecieron en un 14.9% promedio, inferior al crecimiento promedio de 16.6% del gasto. En todo el periodo 2000-2023 los ingresos totales ascendieron a 64,538,080.4 millones de pesos corrientes, y un déficit fiscal ascendente a 2,087,338.8 millones de pesos, para un 3.2% del PIB, lo que refleja un déficit histórico en torno a +/-3.0%. Lo que evidentemente muestra que el déficit endémico del sector público no financiero, aun siendo persistente no es el motivo de procesos inflacionarios más allá de lo programado. Esto así, por un lado: porque no obstante el tipo de cambio ser en cierto modo libre (flotante) el Banco Central interviene manteniendo la tasa de cambio dentro de rangos competitivos, a través de la política monetaria de inyección de dólares, y por otro mediante la tasa de interés referenciada, lo cual ha permitido mantener los precios domésticos en el rango de incremento de la inflación meta de +/-4%. Aunque como se sabe los shocks externos de aumentos de precios de materias primas, del transporte y logística, combustibles, inciden en el incremento de los precios tanto de los bienes intermedios como de consumo finales. Lo que se conoce como inflación importada.

Sigamos, pues. El sector público no financiero durante el período 2000-2023 ha necesitado financiamiento de los déficits de los 24 periodos fiscales ascendentes a la suma de 44,546.1 millones de dólares corrientes (calculados al tipo de cambio promedio prevaleciente en el año correspondiente). Lo que en términos relativos representa el 3.1% del total de la renta nacional del periodo referido ascendente a la suma de 1,446,085.9 millones de dólares.

Visto por período, el déficit fiscal promediado a cuatro años muestra cifras de 3.1% promedio, en el período 2021-2023, inferior al 4.2% promedio del periodo 2017-2020. Si se toma el periodo 2020-2023 el promedio se incrementa a 4.3%, años de expansión y cima de la pandemia. Aquí cabe destacar el impacto de Covid-19 en el déficit del año 2020 ascendente a 7.91% del PIB, como resultado de la caída de los ingresos, valorado a precio corriente, en un 3.7%, producto del decrecimiento del PIB corriente en un 2.3% y el aumento del gasto en términos corrientes en 23.3%. 

Deuda y Cuenta Corriente

La deuda tiene una relación directa con la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos. Influyen la llegada de importantes capitales externos, remesas y otros flujos, los cuales alimentan el crédito interno y el consecuente crecimiento del gasto doméstico, y a su vez las importaciones. Así, en el 2022 la relación Importaciones/Exportaciones muestra una cifra de 2.3, superior al 1.9 correspondiente al periodo 2010-2022. El incremento notorio en la relación Importaciones/Exportaciones en el 2022 es el resultado del crecimiento de las importaciones en un 26.6% respecto al 2021, en tanto las exportaciones crecieron en un 10.3%, Lo que origina un desequilibrio externo que se refleja en un déficit de la cuenta corriente de 5.55% del PIB, superior al promedio de 3.4% correspondiente al periodo 2010-2022.

Es importante destacar que por teoría un déficit de Cuenta Corriente indica que un país no ahorra lo suficiente en relación con lo que invierte o produce, y que tiende a gastar más allá de sus ingresos. Así, con saldos negativos de la cuenta corriente de la balanza de pagos, un país tenderá a aumentar la deuda neta con el resto del mundo.

Cabe destacar, el peso significativo de los bienes intermedios y combustibles importados en la producción nacional, por un lado, y la participación significativa de los bienes finales importados en el consumo nacional, debiéndose recurrir a las importaciones en los volúmenes requeridos por la economía local (tanto de los sectores productivos como de los consumidores), aun con la añadidura de precios internacionales inflados a los fines de poder alcanzar tasa de crecimiento positiva. Basta hacer referencia a las importaciones petroleras, la cuales crecieron en 59.6%, en el 2022 respecto al 2021, cónsono con el alza del precio del petróleo y sus derivados en un 45.5%, y un incremento de 9.0% del volumen importado.

En lo que respecta a los efectos del servicio la deuda pública en el gasto total: en el 2023 representa el 2.87% del PIB, en términos corrientes y el 14.6% de los ingresos, lo que significa que por cada peso corriente ingresado se pagó 14.6 centavos de intereses, inferior a los 18.7 centavos del 2022, e inferior al promedio de 16.5 centavos correspondientes al periodo 2000-2022. De modo que el pago de intereses por concepto de deuda interna podría haber cerrado el año 2023 con una tasa de interés promedio de 9.14%, inferior al 11.02% del periodo 2000-2023, y por concepto de deuda externa podría haber cerrado con una tasa promedio de 5.07%, superior al 4.67% promedio del periodo analizado. Esto debido a la suba de intereses en los mercados financieros internacional. En términos de promedio ponderado el Estado dominicano pago en el 2023 una tasa promedio ponderada de 6.27%, ligeramente inferior al promedio ponderado de un 6.40% del periodo 2000-2023.

Queda pues, a los fines de ir reduciendo la necesidad de financiamiento de los déficit fiscales, incrementar los ingresos corrientes, por un lado; incrementar las exportaciones de bienes y servicios de alto valor añadido; reducir las importaciones de bienes intermedios: mediante la eficientización y optimización de las materias primas, materiales, combustibles, equipos y maquinarias para uso en los procesos productivos; e incrementar el consumo de bienes y servicios de producción local que incorporen materias primas, materiales, y mano de obra calificada de origen nacional.

Por lo demás los signos vitales de la economía dominicana están dentro de los parámetros normales y todo apunta a que la salud económica permitirá recuperar el habitual ritmo de crecimiento potencial del país.

  • El autor es Economista.

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