Opiniones

Montaje electorero con la podredumbre como tarima

Por LILLIAM OVIEDO

Poca o ninguna atención merece la verba electorera de Luis Abinader ante legisladores escogidos en operaciones de compra y venta, pero queda retratada la podredumbre del sistema en las reacciones al discurso del 27 de febrero desde medios de comunicación y desde partidos (asociaciones de saqueo, en términos reales) que se limitan a cuestionar datos y no denuncian como asquerosa demagogia el llamado presidencial a construir una sociedad de libertad y justicia.

Este episodio del espectáculo ocurre tras las elecciones municipales de febrero y en espera de las presidenciales y legislativas de mayo. Claro, el término elecciones solo resulta apropiado si se desconoce la prostitución del sufragio y se asume como cierta la falaz definición de democracia que impone la clase dominante.

El llamado a concluir la obra de los Padres de la Patria es pura palabrería, pues en el mismo discurso Abinader reitera su adhesión a la política estadounidense al celebrar el fortalecimiento de las relaciones con Guyana (toma de posición implícita en la disputa con Venezuela por el Esequibo) y al manifestar orgullo por prestarse a solicitar la invasión a Haití.

La frecuente rendición de cuentas a la jefa del Comando Sur (generala Laura Jane Richardson), el compromiso de no negociar con China la realización de obras estratégicas y las `visitas` a la frontera de militares yanquis, muestran ese servilismo que las diligencias por el avance del proyecto imperialista en la región revelan como postura sostenida.

Danilo Medina, Leonel Fernández, Abel Martínez, Miguel Vargas, los congresistas y los analistas de los medios corporativos, no condenan el servilismo porque están igualmente comprometidos con un sistema que tiene como elementos definitorios la podredumbre y el atraso.

Abinader se atreve a decir: «En este día, por mandato constitucional, he repetido el gesto ejemplar del patricio Juan Pablo Duarte ante el tesorero de la naciente República, Miguel de Lavastida: rendir cuentas al Congreso Nacional».

¿Cuál de los beneficiarios de los pactos de compra y venta de todo le podría señalar que el patricio no utilizaba paraísos fiscales ni tenía sociedad con saqueadores del patrimonio público? Ninguno, pues no es posible cuestionar el origen del apoyo electoral que otorgan la clase dominante y el poder hegemónico cuando se ha obtenido o se aspira a obtener en algún momento el mismo favor.

La real amenaza

En la alianza público-privada, que solo es un pacto para fomentar el atraso e imponer antivalores, radica la real amenaza a la soberanía nacional, no en los partos de haitianas en hospitales dominicanos ni en la llegada de migrantes con o sin documentos. Los mil setecientos millones de pesos destinados a construir una verja perimetral (eufemismo por el término muro) en la frontera, no son una inversión por la soberanía sino un paso hacia el fomento del servilismo, que incluye la adopción de la doctrina imperial en el tratamiento de
temas relacionados con la seguridad nacional desde la asociación con organismos como el terrible Mossad israelí.

¿No se trata, acaso, de un indicador de que el presidente y cualquiera de los mal llamados presidenciables pudieran formar parte de un proyecto político de acentuación del autoritarismo dirigido por el poder hegemónico en ambas partes de la isla de Santo Domingo?

La Ley 1-24, que crea la Dirección Nacional de Inteligencia y pone a depender de las decisiones de ese cuerpo represivo la posibilidad de ejercer el periodismo y hasta el acceso a la información, es obra de exponentes de la represión dispuestos a preservar a cualquier costo el sistema de privilegios.

La promulgación de esta pieza, igual que el alto número de detenciones arbitrarias y la continuidad en la acción de organismos represivos que son maquinarias de abuso y hasta de muerte, figuran en la definición del gobierno que encabeza Abinader.

Queda claro que los grupos recalcitrantes siguen activos y al servicio del poder permanente. ¿Ignora este detalle o no lo considera relevante el presidente que promulgó la Ley 1-24? No es posible ocultar la realidad detrás de las cortinas del escenario de un montaje electorero. La manipulación del poder mediático no podrá impedir que la realidad pierda el velo…

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