Cultura

Historia de un poeta que volvió de la cárcel

Por RAFAEL PINEDA

En la Fundación Mario Benedetti, situada en la calle Salterain esquina Guaná, de Montevideo, Uruguay, se iba a efectuar en el primer horario de la noche, un acto donde, en las voces de sus protagonistas, escucharíamos unas historias que, por haberlas leído, resultaban cercanas.

La moderadora, Graciela Nario, contó que cuando se abrieron las puertas de las cárceles y los presos políticos fueron liberados, llevaron a sus casas el resultado de un trabajo artístico desarrollado en los calabozos.

Al salir en libertad, también alzaban el vuelo sus poesías y obras artesanales trabajadas
en madera, cuero, cartón, hojas de papel periódico, tejidos, en hilo y con sangre
coagulada: esto era lo que íbamos a ver y escuchar. Qué emoción.

En esas cárceles, desde el régimen represivo de Juan María Bordaberry, que por un
autogolpe sepultó la democracia y consolidó la hegemonía militar, estuvieron decenas
de mujeres y hombres, la mayoría de pensamiento de izquierda.

De los intelectuales que pasaron muchos años encarcelados, nombro a Eleuterio
Fernández, Mauricio Rosencok y Miguel Ángel Olivera, apodado “Cristo”
(probablemente por su parecido físico con el hijo de María), poeta que estuvo 13 años
privado de libertad en las cárceles de Uruguay. Era uno de los protagonistas de esta noche.

Junto a él, Elbio Ferrario, artista plástico, arquitecto, director del Museo de la Memoria; y Gisella Marsiglia, de las mejores actrices del teatro uruguayo, integrante de la Comedia Nacional, mujer portentosa, de extraordinaria belleza, sobreviviente del régimen carcelario y del Plan Cóndor.
Tres víctimas del mismo plan represivo. ¿Qué harían? compartir con el público lo que recordaban de aquello que, como artistas, fueron capaces de soportar, pero sobre todo de crear, durante su estación en el infierno de la prisión política.

También la moderadora nos dijo que sufrió años de encierro por causa de su militancia de izquierda.

Miguel Olivera, “Cristo”, escribió en la cárcel una novela y varios libros de poesía, los que diseñó en formato artesanal.

¿Cómo pudo? Su hazaña nos recuerda la historia real del prisionero francés Henri Charrière, contada en la película “Papillón”.

Olivera, para preservar sus escrituras poéticas, las escondía en la zona anal de su cuerpo. Tenía consciencia de que, si los carceleros encontraban esos poemas, lo mataban. Pero amaba la poesía tanto como la vida.

Siguió guardando en el ano los escritos que transformó en libros caligrafiados sobre cartones viejos, con ilustraciones tomadas de botellas, revistas; y puestos a circular dentro de la cárcel. Caso singular en la historia de la poesía.

Yo lo escuchaba, absorto.

Dijo que este acto de expresos políticos, ante un público de mayoría joven, era una celebración de la victoria que tuvieron la poesía y el ideal de libertad sobre la intolerancia de la dictadura. Después de sobrepasar las condiciones más extremas de la vida, poniendo a prueba su valor y capacidad para resistir, estaban en este lugar, este jueves, contándole al mundo su historia.

“La poesía nos ayudó a resistir, fue ella la protagonista de nuestra victoria y la causante de la derrota de nuestros carceleros”, expuso.

Otros que no eran narradores ni poetas, hicieron grabados, dibujos que primero circularon dentro y luego se las ingeniaron para que volaran fuera de los recintos penitenciarios, transformándose en gritos que desamarraron la solidaridad.

Olivera, hoy con 83 años, vive en Solymar, un pequeño paraíso a la orilla del Río de la Plata, 24 kilómetros de Montevideo; dedica su tiempo a escribir; ha publicado más de 200 libros de poesía, y sigue escribiendo.

– ¿Por qué escribes tanto?, le pregunté.

-Cuando con otras armas no movemos ni una aguja, con la poesía tenemos la posibilidad de transformar el mundo, respondió.

“Nosotros no hemos sido los únicos, son miles los casos a lo largo y ancho del planeta”- reflexionó recordando la obra Papillón, su espejo, donde el “canuto” sirvió para trasladar escritos a la libertad.

El autor es poeta.

E-MAIL: rafaelpinedasanjuanero@gmail.com

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