Opiniones

Una decisión bochornosa

CATALEJO

Por ANULFO MATEO PEREZ

La orden del presidente Luis Abinader, ¿o de Donald Trump?, dada a conocer a través de la Cancillería, para que nueve diplomáticos cubanos y sus familias abandonen la República Dominicana, es un acto bochornoso, no sólo porque es irresponsable, sino por la evasiva argumentación respecto a un asunto tan delicado como las relaciones diplomáticas entre dos Estados.

Todo esto coincide con la presencia en nuestro país, como embajadora de Estados Unidos, de Leah Francis Campos, quien interviene pública y ocultamente en los asuntos internos de la República Dominicana, sin que este pésimo gobierno reaccione frente a esa conducta avasallante de una diplomática extranjera, ¿exagente de la CIA?, en nuestra Patria.

Pero, además, la decisión de dar a conocer la expulsión del personal diplomático cubano ¿coincida? cuando se celebran los “Cien Años de Fidel”, no sólo en Cuba, sino en otros países, como en la República Dominicana, en este caso, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con la presencia del embajador de Cuba, Ángel Arzuaga Reyes y dirigentes históricos del movimiento de izquierda.

No hay ninguna duda, de que todo fue dispuesto por la administración Trump, para reforzar el cerco económico, comercial y financiero, en particular el energético contra Cuba, en un momento en que Estados Unidos está siendo derrotado en Oriente Medio, en su conflicto con Irán.

La conducta del gobierno dominicano demuestra una vez más su genuflexión ante los Estados Unidos, como lo fue antes frente a la acogida en suelo dominicano de personal militar y medios de guerra gringos, para atacar a Venezuela y secuestrar a su presidente, a quien el gobierno dominicano previamente había agraviado.

En la ocasión, el presidente Luis Abinader había cedido para que las Fuerzas Armadas de nuestro país formen parte de manera conjunta con Estados Unidos y otros países de la región en “iniciativas de seguridad y ejercicios multinacionales coordinados por el Comando Sur de EE.UU.”, para agredir a pueblos hermanos como el de Venezuela, Nicaragua y Cuba, esta última, reitero, bloqueada para pretender doblegar la voluntad de los cubanos de ejercer su soberanía.

La orden contra los diplomáticos cubanos se produce en el marco de la “Coalición Contra los Cárteles de las Américas”, cuyo brazo operativo militar, creado por el Comando Sur, es el Grupo de Trabajo Conjunto del hemisferio occidental (Joint Task Force Western Hemisphere, JTF-WHEM), bajo el mando del general Kevin Jarrard, no es más que una estratagema para reforzar la dominación contra nuestros países y el robo de sus recursos, para un imperio que agoniza.

La presencia del Comando Sur de ese imperio anda tras las tierras raras de Pedernales, de la Bahía de Manzanillo y otros recursos naturales, y particularmente del subsuelo, además de la avasallante intromisión y control de nuestro país y sus repetitivos gobiernos serviles, deben llamar a la reflexión de que debemos trillar nuestro propio camino, con los referentes de nuestra propia historia anticolonial, de la independencia nacional y los de nuestros próceres.

 

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