
Informe de riesgos 2026 de la ONU alerta sobre posibilidad de una guerra a gran escala
Por Editor de Mundo
- El estudio advierte sobre el deterioro de la cooperación internacional, las tensiones geopolíticas, el cambio climático y los riesgos derivados de la aceleración tecnológica
NACIONES UNIDAS.- La posibilidad de una guerra a gran escala, el agravamiento de las tensiones geopolíticas y los riesgos asociados al desarrollo tecnológico figuran entre las principales amenazas que enfrenta actualmente la humanidad, según el nuevo informe mundial de riesgos divulgado este martes.
El estudio, elaborado a partir de las opiniones de unos 1,300 representantes de gobiernos, organismos internacionales, academia, sociedad civil y sector privado, evaluó 28 riesgos de carácter político, económico, ambiental, social y tecnológico, así como la capacidad de la comunidad internacional para prevenirlos y responder a sus consecuencias.
De acuerdo con sus conclusiones, la amenaza de un conflicto armado de grandes proporciones dejó de ser una posibilidad remota para convertirse en una preocupación inmediata. El 36 % de los consultados considera que una guerra de gran escala podría afectar significativamente a una parte de la humanidad durante los próximos 12 meses, mientras el 76 % estima que ese riesgo podría materializarse en un horizonte de siete años.
El cambio climático continúa ocupando un lugar central entre las amenazas globales, debido a la creciente frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de ecosistemas, inseguridad alimentaria y presión sobre los recursos naturales. Sin embargo, el informe advierte que los riesgos geopolíticos y tecnológicos han avanzado con rapidez hasta situarse prácticamente al mismo nivel de urgencia.
La preocupación tiene lugar en un escenario internacional caracterizado por conflictos prolongados, rivalidades entre grandes potencias, fragmentación económica y debilitamiento de los mecanismos multilaterales. El panorama se complica por el uso creciente de sanciones, restricciones comerciales, controles tecnológicos y otros instrumentos económicos como herramientas de presión entre Estados.
El informe advierte además sobre la aceleración de tecnologías como la inteligencia artificial, que ofrece importantes oportunidades para la ciencia, la educación y la economía, pero también puede facilitar la desinformación, los ciberataques, la manipulación de la opinión pública y el desarrollo de nuevas capacidades militares. La falta de datos compartidos constituye uno de los principales obstáculos para anticipar esos peligros.
Las preocupaciones, sin embargo, no son homogéneas. Mientras en regiones de Asia Central y Meridional, África Subsahariana y Oceanía adquieren especial relevancia las armas de destrucción masiva, en Europa, Norteamérica y Asia Oriental aumentan las inquietudes por una eventual crisis financiera, la inteligencia artificial y la concentración del poder tecnológico.
A juicio de los expertos, uno de los problemas más graves es la creciente distancia entre la velocidad con que aparecen los riesgos y la capacidad institucional para enfrentarlos. La comunidad internacional dispone de menos margen para reaccionar cuando las crisis se producen simultáneamente en los terrenos militar, económico, ambiental y tecnológico.
El debilitamiento del multilateralismo agrava esa vulnerabilidad. El propio análisis internacional sobre riesgos para 2026 identifica una creciente fragmentación del orden mundial y advierte que la competencia geopolítica puede traducirse en interrupciones de cadenas de suministro, ataques contra infraestructuras críticas, volatilidad financiera y mayores presiones sobre los países más vulnerables.
La inteligencia artificial añade una dimensión particularmente delicada. Su utilización para producir contenidos falsos, manipular imágenes y videos, amplificar discursos polarizantes o influir en procesos políticos puede dificultar todavía más la diferenciación entre información veraz y propaganda. El riesgo no reside únicamente en la tecnología, sino en quién la controla y con qué objetivos.
El diagnóstico también coincide con otras evaluaciones internacionales que describen un mundo cada vez más expuesto a conflictos simultáneos y a una pérdida de capacidad colectiva para prevenirlos. El Informe de Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial, basado igualmente en más de 1,300 expertos, coloca la confrontación geoeconómica y los conflictos entre Estados entre las principales amenazas inmediatas, y advierte sobre el retroceso del multilateralismo.
Las nuevas pandemias y los riesgos biológicos, que ocuparon un lugar predominante después de la experiencia de la COVID-19, han perdido prioridad relativa en las percepciones actuales. Esto no significa que hayan desaparecido, sino que otras amenazas —particularmente la guerra, la rivalidad entre potencias, la crisis climática y la tecnología— han pasado a concentrar mayor atención.
El mensaje fundamental del informe resulta, por tanto, difícil de ignorar: los peligros avanzan más rápido que la capacidad del mundo para comprenderlos, anticiparlos y contenerlos. En un planeta marcado por armas cada vez más destructivas, tecnologías de enorme poder y una cooperación internacional debilitada, prevenir una conflagración global deja de ser una aspiración diplomática y se convierte en una necesidad de supervivencia colectiva.




