
Congresista republicano exige renuncia del secretario de Guerra de EE.UU. tras derrota electoral
Por Editor de Mundo
- La pérdida del control del Congreso de EE.UU. desata crisis en la Administración Trump y amenaza a altos cargos belicistas.
WASHINGTON.- El congresista republicano Thomas Massie exigió la renuncia inmediata del secretario de Guerra de los Estados Unidos, Pete Hegseth, tras la aplastante derrota del Partido Republicano en las elecciones de medio término, que se atribuye a la mala gestión de la economía, la implicación en la guerra contra Irán, los retrocesos democráticos y la represión contra migrantes, entre otras causas.
Massie advirtió la noche de este miércoles 4 de noviembre de 2026 que, si Hegseth no dimite antes de la reanudación de las sesiones legislativas la próxima semana, impulsará formalmente un juicio político en la Cámara de Representantes para concretar su destitución inmediata.
El representante por Kentucky responsabilizó directamente a la Casa Blanca y a los sectores más extremistas del Partido Republicano por el desplome electoral de esta formación en los comicios de medio término del 3 de noviembre. Señaló que «todo esto se podría haber evitado si simplemente hubieran dejado de seguir de forma casi sectaria a Donald Trump».
La iniciativa de destitución contra el jefe del Departamento de Guerra contaría con respaldo de otros legisladores, lo cual refleja las profundas fracturas y el colapso político de la Administración imperial tras la pérdida de la mayoría legislativa en el Senado y la Cámara, así como la pérdida de gobernaturas que, como Texas y Kentucky, eran bastiones republicanos desde hace décadas.
Castigo popular al belicismo de Washington y giro en el Congreso
Los comicios legislativos del martes 3 de noviembre marcaron un vuelco en el mapa político de los Estados Unidos, y otorgaron al Partido Demócrata el control de la Cámara de Representantes y del Senado.
En este momento, la composición preliminar del nuevo Congreso otorga 54 escaños al Partido Demócrata frente a 44 de los republicanos en el Senado (quedan 2 curules en disputa), mientras que en la Cámara de Representantes los demócratas conquistan 246 curules frente a 152 del oficialismo (quedan 37 escaños por definir), a la espera del escrutinio final de las plazas restantes.
El resultado electoral fue impulsado por el masivo descontento popular frente a la inflación, el deterioro económico interno y las agresiones militares en el exterior, destacando el repudio social a la guerra de agresión desatada por la Administración Trump contra la República Islámica de Irán.
La pérdida de ambas cámaras legislativas paraliza la agenda de la Casa Blanca para los dos años restantes del mandato de Trump y otorga facultades de investigación al Congreso para fiscalizar el gasto militar y citar a altos funcionarios.
Esta crisis institucional evidencia el desgaste del modelo intervencionista estadounidense y la creciente resistencia interna frente a la política de agresiones unilaterales impuesta por Washington a nivel global.
La victoria del Partido Demócrata en las elecciones de medio término reconfiguró el equilibrio de poder en los Estados Unidos, otorgándole la mayoría absoluta tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes.
Sectores de la población trabajadora y comunidades migrantes expresaron esperanza ante este vuelco político, interpretando los resultados como un voto de castigo frente a la constante vulneración de los derechos humanos y constitucionales perpetrada bajo el mandato de Donald Trump. El electorado hispano, golpeado por la persecución social y los discursos de odio, rectificó de manera masiva en las urnas para frenar los atropellos de la Casa Blanca.
El revés del bando republicano obedece a la indignación social desatada por el fracaso de las medidas económicas de la Administración Trump, caracterizadas por el descontrol inflacionario, el incremento del desempleo y el deterioro directo del nivel de vida de la población.
Analistas y observadores internacionales coinciden en que la pérdida de la hegemonía legislativa abre una etapa de profundo aislamiento político para Donald Trump, abriendo la puerta a investigaciones formales y juicios por vulneraciones a la propia Constitución estadounidense.
El descontento popular no solo fragmentó las bases del Partido Republicano, sino que forzará a sectores del propio conservadurismo a distanciarse de la línea extremista del Ejecutivo frente al rechazo de la ciudadanía en las urnas.
Fuente: TeleSUR




