
Amplio rechazo social y político al proyecto minero Romero en San Juan
Por ARMANDO PASCUAL MADE
- Crecen las protestas y las adhesiones
SAN JUAN DE LA MAGUANA.– El rechazo al proyecto minero Romero continúa ampliándose y consolidándose en esta provincia del sur dominicano, sumando no solo a organizaciones sociales, campesinas, religiosas y profesionales, sino también a diversas fuerzas políticas y reconocidas personalidades de la vida pública nacional.
El Movimiento Popular Dominicano (MPD) reiteró su firme oposición al proyecto, calificándolo como un “crimen ecológico” y responsabilizando al gobierno encabezado por Luis Abinader y al oficialista Partido Revolucionario Moderno por impulsar políticas extractivistas que, según afirma, ponen en riesgo recursos estratégicos del país.
A esta postura se han sumado organizaciones políticas de izquierda y progresistas como Fuerza de la Revolución, Partido Comunista del Trabajo y el Movimiento Caamañista, las cuales han expresado su rechazo categórico al proyecto, argumentando que representa una amenaza directa al equilibrio ambiental, la soberanía sobre los recursos naturales y la seguridad alimentaria del país.
Asimismo, figuras reconocidas del ámbito intelectual, social y político han alzado su voz contra la iniciativa minera. Entre ellas se destacan el dirigente de izquierda Narciso Isa Conde, quien ha advertido sobre las implicaciones geopolíticas y ambientales del modelo extractivo, así como profesionales y académicos vinculados a la defensa del medio ambiente y el desarrollo sostenible.
El MPD también señaló como corresponsable al representante en el país de la empresa Gold Quest Mining Corporation, Luis Santana Pereyra, indicando que el interés corporativo se centra en la extracción de oro sin considerar los impactos sobre el agua, la agricultura y las comunidades.
En los últimos días, las protestas han cobrado mayor intensidad, con movilizaciones que incluyen caravanas, concentraciones comunitarias y la activa participación de productores agrícolas. Las consignas reflejan la preocupación colectiva, destacándose: “el agua es un tesoro y vale más que el oro”.
Los opositores al proyecto advierten que la experiencia minera en Cotuí, donde opera Barrick Gold, ha dejado secuelas ambientales y sociales que no deben repetirse. Señalan que San Juan, como principal zona agrícola del sur, podría enfrentar consecuencias aún más severas si se permite la explotación minera en su territorio.
Diversos sectores han alertado que intervenir la cabecera de la cuenca del río San Juan pondría en riesgo el suministro de agua para amplias zonas de la región, afectando tanto el consumo humano como la producción agrícola.
Las organizaciones y personalidades que integran este creciente bloque de resistencia han reiterado su disposición a mantener y ampliar las jornadas de lucha, responsabilizando a las autoridades y a la empresa minera de cualquier daño ecológico o social que pudiera derivarse del proyecto.
En este contexto, el conflicto en torno al proyecto Romero se consolida como uno de los principales focos de tensión socioambiental en la República Dominicana, con un respaldo cada vez más amplio que articula sectores populares, políticos e intelectuales en defensa del agua, la tierra y la soberanía nacional.




