
Cuba rechaza acusaciones de presunta participación en fraudes programa de salud de EE.UU.
Por TeleSUR
- La Cancillería de Cuba enfatizó que la isla mantiene una postura firme de rechazo ante los delitos transnacionales.
LA HABANA.- El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, dirigido por el canciller Bruno Rodríguez, rechazó este miércoles, 8 de abril, las recientes declaraciones de funcionarios de Estados Unidos que especulan que el Gobierno de la isla podría estar involucrado en fraudes al programa de salud estadounidense Medicare, en el sur de Florida.
Las autoridades cubanas calificaron estos señalamientos como una calumnia carente de evidencia, impulsada por sectores anticubanos dentro de Estados Unidos. En esta misma línea, la Cancillería enfatizó que la nación antillana mantiene una postura firme de rechazo ante este y otros delitos transnacionales, «esto lo sabe bien el Gobierno estadounidense», puntualizaron.
El comunicado recuerda que ambos Gobiernos han colaborado previamente en «acciones conjuntas sobre terrorismo, asistencia judicial, seguridad comercial, tráfico ilícito de drogas, tráfico de migrantes y fraude migratorio, ciberdelitos, lavado de activos y delitos financieros», aunque resaltaron que «como norma, no ha habido una conducta recíproca de parte de las autoridades estadounidenses».
Adicionalmente, el Ministerio de Exteriores informó que Cuba ha procesado judicialmente a individuos en su territorio vinculados con fraudes al sistema Medicare. Señalaron que a través de mecanismos bilaterales, el Gobierno cubano ha compartido información sobre delitos financieros y ha solicitado formalmente la devolución de ciudadanos radicados en Estados Unidos que han evadido la justicia de la isla por este tipo de contravenciones.
Finalmente, el Gobierno de Cuba reiteró su disposición para enfrentar de manera conjunta los delitos transnacionales que se originan en territorio estadounidense. Para ello, instaron a mantener un intercambio de información oportuno y veraz, rechazando lo que consideran falsedades emitidas por los representantes de la Administración de Estados Unidos.
El pronunciamiento de la parte cubana ocurre en un momento crítico para Medicare, un sistema federal de seguro médico enfocado en atender a la población de 65 años en adelante y a personas con discapacidades.
El programa opera mediante cuatro estructuras clave: la Parte «A» para hospitalización, la Parte «B» para servicios médicos, la Parte «C» como alternativa privada (Medicare Advantage) y la Parte «D» para medicamentos recetados. Sin embargo, su sostenibilidad se enfrenta a desafíos.
El servicio no es gratuito; se sostiene mediante impuestos sobre la nómina y primas mensuales. Actualmente, los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) estiman que el fraude, el despilfarro y el abuso ascienden a 100 mil millones de dólares, una cifra que, según sostienen las autoridades del programa, de eliminarse, duplicaría la esperanza de vida del fondo fiduciario del programa.
No obstante, la viabilidad de Medicare se sitúa ahora dentro de una disputa presupuestaria en Washington. Recientemente, el presidente Donald Trump declaró que su Gobierno no puede seguir costeando programas como Medicare, Medicaid y las guarderías, argumentando que el país está «librando guerras».
Su propuesta presupuestaria para 2027 solicita hasta 1.5 billones de dólares para gastos de defensa, priorizando el gasto militar sobre la inversión en asuntos como la salud, lo que ha generado una alarma sobre el futuro del programa de salud.
El senador Adam Schiff denunció el pasado 3 de abril en sus redes sociales que Trump quiere 1.5 billones de dólares de los impuestos —un incremento del 40 por ciento en gasto militar— para ayudar a financiar su guerra con Irán, mientras afirma que el Estado es incapaz de mantener Medicare y Medicaid.
Schiff calificó esta intención como un intento de «destrozar la atención médica» de los ciudadanos y aseguró que habrá una resistencia frontal contra estos recortes. Así, mientras Cuba afirma que no existen pruebas de las acusaciones de una supuesta participación del Gobierno en fraudes de Medicare, en Estados Unidos el debate se centra en si los fondos de salud terminarán sacrificados por el presupuesto bélico.




