
Día del Padre: una celebración que une a las familias dominicanas cada último domingo de julio
Santo Domingo.
SANTO DOMINGO.- Cada último domingo de julio, miles de familias dominicanas se reúnen para celebrar el Día del Padre, una fecha dedicada a reconocer el esfuerzo, la entrega y el papel fundamental que desempeñan los padres, abuelos y demás figuras paternas en la formación de los hijos y en el desarrollo de la sociedad.
La jornada, que este año vuelve a congregar a familias en todo el territorio nacional, se caracteriza por almuerzos familiares, visitas a restaurantes, excursiones a playas y ríos, así como por la entrega de obsequios que van desde prendas de vestir, perfumes y calzados hasta herramientas, dispositivos tecnológicos y artículos de uso personal.
Aunque en numerosos países el Día del Padre se celebra el tercer domingo de junio, la República Dominicana mantiene una tradición distinta desde hace más de medio siglo. La fecha fue modificada mediante la Ley 443, promulgada en 1969 por el entonces presidente Joaquín Balaguer, quien dispuso que la celebración pasara al último domingo de julio.
La decisión respondió a razones económicas. Hasta entonces, el Día del Padre se conmemoraba pocas semanas después del Día de las Madres, celebrado el último domingo de mayo, lo que representaba un gasto considerable para muchas familias dominicanas. Con el cambio se buscó ofrecer un mayor margen de tiempo entre ambas festividades y facilitar la planificación de los hogares.
Más allá de los regalos, la fecha constituye una oportunidad para fortalecer los vínculos familiares. En numerosos hogares, hijos y nietos preparan comidas especiales o realizan encuentros en los que varias generaciones comparten recuerdos y expresan gratitud hacia quienes han asumido el rol de padres y orientadores.
La celebración también tiene un profundo significado emocional para quienes ya no cuentan con la presencia física de sus progenitores. Muchas personas acuden a los cementerios para depositar flores en las tumbas de sus padres, mientras otras participan en eucaristías y cultos religiosos en memoria de quienes dejaron un legado de trabajo, sacrificio y valores familiares.
Diversas instituciones públicas, empresas privadas y organizaciones sociales aprovechan la ocasión para difundir mensajes de reconocimiento a la paternidad responsable, resaltando la importancia de que los padres participen activamente en la educación, protección y desarrollo integral de sus hijos.
Especialistas en psicología y desarrollo infantil coinciden en que la presencia afectiva del padre o de una figura paterna positiva contribuye al fortalecimiento de la autoestima, la seguridad emocional y el desarrollo social de niños y adolescentes. De ahí que cada vez cobren mayor relevancia las campañas orientadas a promover una paternidad comprometida y participativa.
En la República Dominicana, el Día del Padre trasciende el carácter comercial de la celebración para convertirse en una ocasión de encuentro familiar, reflexión y agradecimiento hacia quienes, con su ejemplo, trabajo y dedicación, han contribuido a la formación de generaciones de dominicanos y al fortalecimiento de los valores que sustentan la vida en comunidad.




