Opiniones

El coloniaje y los imperios

Después de continuar viendo lindezas del contrato que hizo el Estado para continuar el Fideicomiso de los aeropuertos dominicanos, seguimos reafirmando la idea, de que esto se debe a una manifestación de coloniaje imperial moderna, que aún persiste en los que fueron Imperios como el romano, y que todavía nos ven con el taparrabo que usaban los aborígenes de estas tierras.

Lo penoso es que encuentren eco en dominicanos arrodillados a poderes fácticos, que entran en todo para obtener fondos usados generalmente en campañas políticas inspiradas en la permanencia en el poder.

Sólo hay que mirar como Leonel Fernández. Y Danilo Medina negociaron nuestro oro en la Barry Gold. Un 97% para la Barry, y un 3% para el Estado Dominicanos, luego Danilo hizo un simulacro de críticas al mismo, pero el porcentaje se quedó igual, y lo más seguro es que ambos negociadores sacaron su parte.

Asimismo se hizo con la Sum Land, que no pasó ni siquiera por el Congreso Nacional, o lo del peaje sombra de la carretera de Samaná, u onerosos contratos bajo el nombre de «empresas público privadas» o fideicomiso, nombres con los que se intenta disfrazar la entrega de nuestro patrimonio, a los ricos o a los colonizadores de nuevo cuño, los cuales han sustituido el látigo que flagelaban las espaldas de nuestros ancestros, por los préstamos leoninos, por las tarjetas de créditos , o por los prestamos onerosos, que nos llevan a tener una deuda externa de unos 52 mil millones de dólares.

Para colmo de los males, tenemos encima un contrato de los aeropuertos, Aerodom, que nos dice que estamos transitando por las mismas rutas trazadas por entreguistas actuales.

Pensaba el pueblo, que por lo menos, si se iba a interrumpir este contrato que finalizaba, pero ahora es para el 2030, el cual según uno de los administradores anteriores, no le reportaba ningún beneficio al estado, y por tanto al pueblo; que sería negociado con una licitación en donde se obtuvieran ganancias que pudiesen repercutir en beneficiosas obras para el pueblo Dominicano. No hubo licitación.

Este contrato viola todas las leyes contractuales, lo primero es que está hecho en Inglés, y que sepamos, los franceses no son ingleses, ni nosotros tampoco. También tiene otro acápite mal intencionado, que es que si no entran en un momento dado el numero de pasajeros acordados, entonces el Estado deberá cubrir este faltante, es decir, que tiene gran similitud con el peaje sombra retirado por el gobierno en torno a la carretera de Samaná.

Se aduce para este vergonzante y colonizador contrato, de que es para poder hacer una terminal nueva. ¿No pudo hacerla el Gobierno con fondos propios? Sobre todo, que el actual gobierno lleva unos 8 mil millones de dólares en propaganda electoral.

Creemos, que aún se vea el dinero que ya pagaron los franceses, a la postre saldremos perdiendo, ya que este contrato en cuarta modificación y con la renovación reciente sumará 60 años.

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