
El paraíso de la impunidad
Por EMMANUEL ABREU REYES
Desde Dubái hago estas reflexiones porque aun lejos seguimos pensando en nuestro país, y no podemos evitar hacer comparaciones, ya que vemos a nuestra amada República Dominicana hundida en el marasmo del circulo vicioso en que la han sumido los políticos, sean esto dictadores o pseudo demócrata
Dubái fue edificado en un desierto, y debido a la ausencia de corrupción administrativa, hoy en día se da el lujo en cuanto a modernidad, de competir con los Estados Unido en muchos aspectos.
Ese emirato árabe ha hecho maravillas, por ejemplo, con las edificaciones. Extraen la arena del fondo del mar para construir, ya que la superficial del desierto no sirve para tales fines. De esta manera, hoy en día tienen el edificio más alto del mundo, el cual se empina con 165 pisos.
En rascacielos compiten con los norteamericanos, entiéndase ciudades como Nueva York o los Ángeles, California.
Por otra parte, Dubái ha hecho estructuras dispuestas para vivir del turismo, ya que el gas y el petróleo, que son otras de su fortaleza, algún día se terminaran; en cambio la industria sin chimenea, persistirá. Todo en Dubái está fríamente calculado, y los mandamás son 3 jeques, que usan los ingresos para el desarrollo del país, y no para llenarse ellos los bolsillos.
Ellos han construido el museo del futuro, y hacen un safari al desierto, en vehículos 4×4, dando saltos hasta llegar a una área que la han condicionado para concentrar allí a los turistas, mediante una cena típica, y la presentación de un belly dance (danza del vientre).
Este era un país muy pobre, sin agua, hasta que vieron que unas gacelas pequeñas se dirigían a un sitio específico, las siguieron y esto se constituyó en una fuente de agua dulce, que hoy en día unido a la desalinización de agua marina, constituyen el agua de la que se nutre su pueblo y visitantes.
Otra de las bellezas de este caluroso país es que en su origen había un jeque árabe que tenía siete hijos, a su muerte se unieron todos, para usar su fortuna en la fundación de un país, en que la corrupción esté ausente, sin ilícitos de los políticos en el poder ni favorecidos de turno.
Los pobladores de Dubái son musulmanes, y entran a las mezquitas quitándose los zapatos y luego poniendo la frente en contacto con la alfombra,
En la actualidad, la República Dominicana se ha convertido en un paraíso para la impunidad; aquí meten preso sin tiempo a un pobre que se roba un pollo y un racimo de guineos, pero dejan libre al que se roba miles de millones de pesos, o bien hacen un show para después de unos meses de encerramiento, le dan prisión domiciliaria.
Pero la cosa no para ahí, sino que somos invadidos por corruptos de diferentes países de origen.
Hay extranjeros que han cometido crímenes en su país y acuden a este paraíso de la impunidad, huyéndole a la justicia. Lo peor es que montan aquí negocios hasta de prostitución infantil.
En muchos aspecto, la mentada democracia representativa ha sido un gran fracaso, ya que incentivan la riqueza a como de lugar, pero poco le importa lo que pase con su país. No olvidemos que la explotación, ignorando los derechos de los trabajadores, es también corrupción.




