Opiniones

«Un cartel llamado DNCD»

Por NARCISO ISA CONDE

El Portal “Sin Límites” reactualizó, el pasado 6 de octubre de 2026, el caso de un Cartel llamado DNCD, en un extenso reportaje en el que introdujo el tema de esta manera:

“Los expedientes acumulados durante años muestran una estructura estatal encargada formalmente de combatir las drogas, convertida en espacio de operaciones, protección, información, transporte y negocios relacionados con el tráfico internacional de cocaína”.

“La evidencia alcanza diferentes rangos y funciones dentro de la institución y llega hasta la jefatura de Operaciones. Francisco Antonio Hiraldo Guerrero, quien ocupó esa posición entre 2006 y 2008, fue acusado por la justicia estadounidense de conspiraciones para importar y distribuir cocaína, extraditado desde República Dominicana, declarado culpable y condenado a cuatro años de prisión en Nueva York.”

Adicionalmente agregó que el caso “de los dos agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) apresados en Miami, se sumó al del agente y exsupervisor de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en la República Dominicana, Melitón Cordero, de ascendencia dominicana, quien fue arrestado en febrero de 2026 en Washington D. C. por tráfico de visas en la embajada estadounidense.”

La verdad es que esos datos y esas valoraciones no son nuevas ni exclusivas del portal «Sin Límites», sin restar méritos a su importante incursión en ese tema.

En este espacio, Tiro Al Blanco-TV y el periódico Tiro Al Blanco impreso hemos denunciado esos casos y muchos otros que evidencian las podridas entrañas de una DNCD manipulada por la DEA; agencia antidroga gringa que tolera sus carteles preferidos en cada circunstancia; y los tolera y protege hasta que la narcocorrupción se desborda y obliga a la DEA a jugar el rol de entidad transnacional reguladora de la narcodelincuencia y del mercado de las drogas.

Esto incluye sus respectivos tratamientos al microtráfico y al macrotráfico.

El “microtráfico” es el tráfico de drogas que compete al pequeño mercado interno y a la delincuencia menor y mediana, implantadas en los barrios empobrecidos, con puntos de drogas tutelados por mandos medios y unidades de base de la DNCD y el DICAM de la Policía Nacional, cuyos oficiales medios y agentes son los principales beneficiarios. Algo que conoce muy bien tanto la DEA como los mandamás de la P.N.

Ese nivel corresponde al “boroneo”, al “derrame”, de un negocio muy superior como lo es el “macrotráfico”.

El “macrotráfico” es el que usa el país y la isla como “puente” y se despliega por los grandes mercados norteamericanos y europeos.

Es la vertiente de ese negocio supermillonario donde operan generales, altos funcionarios, cúpulas políticas y lumpen-empresarios.

Es el tráfico que escoltan las naves de la Marina de Guerra, protegen altos oficiales de la aviación y comparten los jefes de la guardia fronteriza.

Aquel que se asocia a autoridades de Migración, controlan los cuerpos armados y organismos de investigación.

Es un gran negocio, que construye sicariatos a su interior, lava dinero sucio en grandes bancos, invierte en “torres”, hoteles, discotecas, fincas, lavaderos de carros, casinos, lotos y bancas de apuesta.

Que compra y usa líneas áreas y empresas de servicios y seguridad aeroportuaria; financia partidos, influyentes legisladores y candidatos, jueces, fiscales y dirigentes políticos; crea cárteles de la construcción y empresas de zonas francas y se asocia a generales pegados al trono.

Es un negocio que penetra el cuerpo diplomático y cuenta con embajadores y agregados narcoparamilitares (el general-embajador y el personal de la Embajada Colombiana sobresalieron entre ellos).Los escándalos del cártel Quirino, la masacre de Paya, casos como los de los capos Figueroa Agosto, Toño Leña, Arturo del Tiempo Márquez, Nelson Solano (el zar de la heroína en el Caribe…), que no son los únicos (aunque sí los parcialmente revelados), evidenciaron muchas de esas conexiones militares protegidas con simples traslados y remociones o con ocultamiento de responsables mayores.

En Tiro al Blanco pueden leerse valiosas denuncias y consistentes análisis sobre esa realidad que ya comienza a ser tratada en otros medios y que cuando se analizan sus múltiples conexiones con el Estado y los partidos del sistema, cobra fuerza hablar de la existencia de un narco-Estado en este país.

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