
Intrusismo en la cirugía estética
Por EMMANUEL ABREU REYES
El ejercicio ilegal de la medicina continúa representando una seria amenaza para la salud pública en la República Dominicana, donde personas sin la formación académica, la autorización legal ni las competencias profesionales necesarias incursionan en procedimientos médicos y quirúrgicos que ponen en peligro la vida de los pacientes.
El intrusismo profesional no es un fenómeno nuevo. Desde tiempos remotos han existido individuos que, sin haber cursado estudios en una facultad de Medicina reconocida ni obtener la correspondiente habilitación para ejercer, ofrecen consultas, aplican tratamientos e incluso realizan intervenciones quirúrgicas. En otros casos, estudiantes que aún no concluyen la carrera asumen funciones reservadas exclusivamente a médicos debidamente titulados y especializados.
El caso más reciente que ha generado indignación en el país involucra a un barbero acusado de practicar una presunta liposucción a una mujer de nacionalidad haitiana, quien posteriormente falleció. Aunque las autoridades aún deben establecer mediante los estudios forenses la causa definitiva del deceso, especialistas señalan que entre las complicaciones más temidas de este tipo de procedimientos figuran el tromboembolismo pulmonar y la embolia grasa, condiciones potencialmente mortales que requieren atención médica altamente especializada.
La liposucción es una intervención quirúrgica destinada a extraer depósitos de grasa mediante cánulas conectadas a sistemas de aspiración. Aunque se considera un procedimiento frecuente dentro de la cirugía plástica, no está exenta de riesgos. Hemorragias, infecciones, perforaciones de órganos, trombosis venosa profunda, embolia grasa y tromboembolismo pulmonar figuran entre las complicaciones que pueden presentarse, especialmente cuando la cirugía se realiza en lugares no habilitados o por personas sin la preparación adecuada.
En los últimos años, las autoridades sanitarias han intensificado la vigilancia sobre clínicas y centros de estética. El Ministerio de Salud Pública informó que entre 2024 y abril de 2026 fueron clausurados 501 establecimientos de salud y servicios estéticos por operar sin la debida habilitación o incumplir las normas establecidas en la Ley General de Salud No. 42-01, como parte de un esfuerzo por reducir los riesgos para la población.
Asimismo, varios fallecimientos ocurridos durante procedimientos estéticos han puesto en evidencia la necesidad de reforzar los mecanismos de supervisión y control. Uno de los casos más conocidos fue el de una mujer que murió mientras era sometida a una liposucción en un centro estético de Santiago, establecimiento que posteriormente fue clausurado por las autoridades sanitarias al detectarse irregularidades en su funcionamiento.
La historia recuerda que durante la Edad Media algunos barberos realizaban sangrías, extracciones dentales y pequeñas intervenciones quirúrgicas, debido a la escasez de médicos y al limitado desarrollo de la ciencia. Sin embargo, esa práctica desapareció con el avance de la medicina moderna, la profesionalización de las ciencias de la salud y el establecimiento de normas que reservan los actos médicos exclusivamente a profesionales capacitados.
Especialistas insisten en que antes de someterse a cualquier procedimiento estético, los pacientes deben verificar que el médico esté debidamente certificado, que el centro cuente con habilitación oficial y que la intervención se practique en condiciones de seguridad. El intrusismo médico constituye una violación a la ley y, sobre todo, un riesgo que puede tener consecuencias fatales para quienes depositan su confianza en personas que carecen de la preparación científica indispensable para preservar la vida.
- El autor es médico cirujano y abogado




