
La Cuaba mantiene lucha contra proyecto de vertedero y advierte sobre riesgo para fuentes de agua
Por CLARA E. MARTINEZ FERNANDEZ
- Comunitarios, productores agrícolas y organizaciones ambientales reclaman al Gobierno detener la iniciativa en Los Aguacates; denuncian posibles daños al río Matúa, arroyos, agricultura y economía local
PEDRO BRAND, Santo Domingo.– Más de cuatro meses después de intensificar su jornada de protesta, moradores del distrito municipal de La Cuaba mantienen firme su rechazo al proyecto de construcción de una planta de valorización de residuos y relleno sanitario en el paraje Los Aguacates, iniciativa que atribuyen a la empresa Oakhouse.
Los comunitarios sostienen que la obra convertiría la zona en un foco de contaminación y afectaría la calidad de vida de numerosas familias que dependen de las fuentes de agua, la agricultura y las actividades vinculadas al entorno natural. La oposición se mantiene mediante vigilias, marchas y otras acciones pacíficas.
Uno de los principales motivos de preocupación es el sistema hídrico de la zona. Los residentes y grupos ambientalistas advierten que los terrenos escogidos se encuentran próximos a varios arroyos y fuentes acuíferas, entre ellos el río Matúa, por lo que temen que los lixiviados generados por el manejo de residuos puedan alcanzar las aguas superficiales o subterráneas.
La preocupación también alcanza la actividad agropecuaria. Productores de La Cuaba y comunidades cercanas sostienen que la instalación de una infraestructura de disposición final de residuos podría afectar los terrenos agrícolas, deteriorar el entorno y restarle atractivo a una demarcación que aspira a fortalecer su potencial ecoturístico.
El conflicto ha generado además una división entre sectores de la zona. Mientras numerosos residentes rechazan cualquier instalación que pueda convertirse en un vertedero tradicional, otros comunitarios han manifestado que estarían dispuestos a respaldar una planta moderna de reciclaje y valorización, siempre que existan garantías ambientales, controles adecuados y que no opere como un vertedero a cielo abierto.
La controversia llegó incluso al Congreso Nacional. En julio pasado, los diputados Ramón Raposo, del PRD, y Rafaela González y Domingo de León, de Fuerza del Pueblo, depositaron un proyecto de resolución para solicitar al presidente Luis Abinader que instruya al Ministerio de Medio Ambiente a detener cualquier intento de instalar un vertedero en El Aguacate. La iniciativa fue respaldada por dirigentes comunitarios.
La posición de los comunitarios también ha sido llevada al Palacio Nacional. En julio, decenas de residentes, productores agrícolas y representantes de organizaciones ambientales se manifestaron frente a la sede del Gobierno para reclamar la paralización del proyecto y solicitar una alternativa para el manejo de los residuos sólidos que no comprometa los recursos naturales de La Cuaba.
Proyecto genera debate sobre manejo de residuos
La discusión se produce en momentos en que República Dominicana procura avanzar hacia un manejo más organizado de los residuos sólidos. Desde la comunidad se insiste en que no existe oposición al reciclaje ni a soluciones modernas para el tratamiento de la basura, sino a la ubicación escogida para el proyecto.
En mayo, el director ejecutivo de DO Sostenible, Príamo Ramírez Ubiera, explicó públicamente que, aunque el proyecto contaba con una aprobación de permisología del Ministerio de Medio Ambiente, hasta entonces el fideicomiso DO Sostenible no había recibido una solicitud formal para contratar al gestor de la infraestructura.
La empresa promotora, por su lado, ha defendido que no se trata de un simple vertedero a cielo abierto, sino de una instalación moderna para el manejo y valorización de residuos, con sistemas destinados al tratamiento de lixiviados y mecanismos de protección ambiental.
Sin embargo, para los opositores el problema fundamental continúa siendo la localización del proyecto. El dirigente comunitario Fabio Correa ha sostenido que la zona posee un importante patrimonio hídrico y que cualquier contaminación podría tener repercusiones más allá de La Cuaba, debido a la conexión de los cursos de agua con otras cuencas de la provincia Santo Domingo.
Mientras tanto, las organizaciones comunitarias aseguran que continuarán movilizadas hasta obtener una respuesta definitiva de las autoridades. En agosto, la protesta había alcanzado los 100 días de resistencia, y posteriormente los sectores organizados reiteraron su llamado al Gobierno para que desista de la iniciativa y valore declarar la zona como destino ecoturístico.
El conflicto mantiene en tensión a La Cuaba, donde los residentes aseguran que defenderán las fuentes de agua, la producción agrícola y el potencial ecoturístico de la comunidad, mientras reclaman que cualquier solución al problema de los residuos sólidos sea compatible con la protección ambiental y la calidad de vida de sus habitantes.




