
De la bendición de Pompeo, al fascismo de Trump
Por NARCISO ISA CONDE
El final de Abinader en la historia yo no se lo deseo a nadie, ni siquiera a Marco Rubio-Donald Trump. Pero yo no mando en esos ámbitos.
Si la historia tiene un vertedero –y lo tiene-, ahí segurito depositarán a los tres.
Luis Abinader Corona no tiene escapatoria, porque no hay de otra en la historia reciente de esta sociedad y de este mundo, en lo que se refiere a esta fase de decadencia de su modelo cultural tutor y de su manera de ser, pensar y actuar.
Comenzó mal con la bendición de Pompeo y terminará peor después de sus largos amores con lo más detestable de la escoria continental y mundial.
Apoyó a Guaidó y todo el contenido ultrarreaccionario del Acuerdo de Lima.
Defendió a la María Corina, instrumento de la CIA; y apoyó a González Urrutia.
Abrazó a Zelensky.
Se juntó con Piñera en los paraísos fiscales
Hizo causa común con el trumpista Escudo de Las Américas en Mar-Lago, siguiendo las pautas de sus jefes.
Pactó con el Comando Sur y le entregó la custodia del Puerto de Manzanillo, y la concesión del mismo en pago servil a EEUU y la oligarquía capitalista del Cibao.
Incorporó las fuerzas armadas dominicanas a la nueva Coalición Militar continental (otra FIP) que, junto a 18 países subordinados a EEUU, encabezada por el mismo Comando Sur del Pentágono.
En competencia con una oposición tradicional pusilánime, le abrió nuevos horizontes al racismo antihaitiano y esparció generosamente crueles represiones y sufrimientos entre la inmigración haitiana y sus descendientes.
Corteja todo lo que destila perfume fascistoide, todo lo que alimenta neofascismo o lumpeniza la política y el capitalismo: “influencers” del club, pastores sinvergüenza (amigotes de la CIA y el Mossad, por demás), banqueros de apuestas, fundamentalismos religiosos, neofascismos cristianos, batallas de la fe y viejas órdenes.
Soltó y estimuló en grande la jauría racista que los alimenta.
Igual hizo con las bestias machistas, dotándola de un nuevo Código Penal que excluye las tres causales, penaliza derechos de la mujer, promueve la homofobia, consagra el abuso infantil y refuerza la impunidad de la corrupción, los feminicidios y otros crímenes.
Terminó de aplastar la enseñanza laica y el Estado laico, inundando las instituciones estatales, incluido el Palacio Nacional, de una religiosidad profundamente conservadora.
Impuso una ley de ordenamiento territorial que, junto a otras, privatiza fuentes de agua.
Asumió el endurecimiento del neoliberalismo hacia la apropiación privada de la naturaleza no humana.
Profundizó la crisis del agua y radicalizó la crisis ambiental.
Consagró la impunidad del gran capital transnacional y local gansterizado.
Igual destino les garantizó al generalato policial y a los delitos ambientales cometidos por las elites sociales
Facilitó la conversión de SENASA en botín de altos funcionarios y de negociantes privados de la salud y los atracos a la salud pública.
Nunca explicó las alianzas del PRM, en su campaña presidencial, con Miki López y Miguel Gutiérrez y otros personeros del bajo mundo, susceptibles de ser acusados de narcoterroristas en la jerga gringa.
Siendo de origen árabe abrazó la causa sionista y la campaña contra el antisemitismo que procura encubrir el holocausto actualmente ejecutado por los Estados Terroristas de Israel y EEUU contra el pueblo palestino, el pueblo persa y la humanidad toda.
Con Víctor –Ito- Bisonó y la Embajadora Lea Francis Campo instaló recientemente en la Cancillería una fábrica de iniciativas neofascistas y decisiones lacayas, bajo el mando de Marco Rubio; tales como el ingreso al consenso patriarcal de Ginebra, el compromiso contra el antisemitismo para defender el genocidio de Netanyahu y Donald Trump, y la apropiación por EEUU de los yacimientos nacionales de tierras raras.
El prontuario de Luis Abinader, como administrador del Protectorado yanqui, da fascismo por todos los vericuetos de su ser y de su actuar. Y lo que falta luce será peor: está atrapado y sin salida, y muy complacido de su nefasta gestión.




