Opiniones

Enfermedad de Alzheimer: devastadora

Por JULIO RAVELO ASTACIO

  • In memoriam: a nuestra querida madre Flor María Astacio de Ravelo, evidencia de fortaleza, dulzura y dedicación para con su familia.

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La frase “recordar es vivir”, o su variante poética “recordar es volver a vivir” tiene su origen en una idea atribuida al poeta romano Marco Valerio Marcial, quien escribió: “Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces”. Resulta que, en ocasiones, usted quiere traer a su memoria momentos gratos ya vividos, pero el recuerdo no llega: “-¿Quiénes me acompañaban cuando ocurrió tal o cuál hecho?”, hasta llegar a situaciones críticas: “-¿Qué cenaste anoche? – “Lo de siempre”; – ¿Qué edad tiene tu hijo mayor? – “Ya él está grande, es un hombre”.

Cuando estas situaciones últimas ocurren, quiere decir que usted ha perdido la capacidad de recordar, que su memoria está afectada de manera significativa y no puede evocar sus recuerdos.

La edad es el factor de riesgo más conocido para desarrollar la enfermedad de Alzheimer. La mayoría de los casos se desarrollan a los 65 años, sólo un 10% ocurrirán antes. Aproximadamente una de cada 13 personas de 65-84 años y una de cada tres personas de 85 años o más viven con Alzheimer.

Estudios sugieren que, además de la genética, el deterioro cognitivo, enfermedad cerebro-vascular, presión arterial elevada, diabetes, obesidad, pérdida de la audición, depresión, deterioro cognitivo leve y lesión cerebral traumática están vinculados con el desarrollo del Alzheimer.

En 2025 hubo esperanzadores avances, tales como, la aprobación por la FDA de la primera prueba sanguínea, llamada Lumipulse, la cual mide la presencia de las proteínas vinculadas a la enfermedad incluso antes de que empiecen los problemas de memoria. Asimismo, se está desarrollando una vacuna para prevenirla y se estudia la posibilidad de que la vacuna contra el Herpes Zóster reduzca la demencia en un 20% de los casos.

La llegada de terapias basadas en anticuerpos monoclonales, Lecanemab y Donanemab, ha revolucionado la medicina neurológica al demostrar que es posible intervenir en la biología del Alzheimer y ralentizar la pérdida cognitiva. Sin embargo, su acceso masivo enfrenta una enorme barrera económica: su costo ronda los US$ 30,000 anuales.

En esta enfermedad y sobre todo cuando la misma avanza, se requiere de una persona con conocimiento acerca de la afección que padece la persona a cuidar: establecer rutinas firmes, paciencia constante y una red de apoyo sólido para evitar el desgaste físico y emocional del cuidador.

Algunos consejos:

-Fijar horarios para: higiene personal, alimentación, sueño, recreación.

-Háblele despacio, mirándole a los ojos.

-Evite discutir, corregir cada olvido.

-Simplifique las actividades cotidianas.

-Retire objetos peligrosos en casa para prevenir accidentes.

 

-El cuidador, dada la intensidad y lo delicado de su trabajo debe evitar el desgaste (Burnout), el estrés crónico afecta la salud física y mental de éste.

-Trate de reducir el estrés ambiental: evitar ruidos fuertes, aglomeraciones, mantener la casa ordenada y bien iluminada.

-Recordar siempre las limitaciones, a veces severas del paciente; él no comprende lo que ocurre, no encuentra una explicación lógica a lo que vive.

-Cuando la memoria lógica falla, la memoria emocional perdura; un abrazo, una sonrisa o caricia se sienten con la misma intensidad de siempre.

La enfermedad de Alzheimer es un recordatorio de la fragilidad de nuestra mente, pero también de la fuerza de nuestros lazos sociales. Estar informados no solo nos prepara para enfrentar los síntomas; nos capacita para derribar el estigma y el aislamiento, que muchas veces duelen más que la propia pérdida de memoria.

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