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Bebidas alcohólicas y ruido invaden aceras y espacios públicos en San Juan

Por SALVADOR E. BASTISTA VALENZUELA

  • Residentes denuncian que la ocupación de las vías obliga a peatones y deportistas a exponerse al tránsito; reclaman intervención de las autoridades civiles y policiales.

SAN JUAN DE LA MAGUANA.- La ocupación de aceras y otros espacios públicos para el consumo de bebidas alcohólicas y la instalación de sillas, mesas, bocinas y otros enseres se ha intensificado durante este año en esta ciudad, convirtiéndose en una práctica que afecta la tranquilidad colectiva, dificulta el libre tránsito y expone a ciudadanos a peligros innecesarios.

La situación se hace particularmente visible durante los viernes, sábados y domingos, cuando determinados establecimientos y grupos de consumidores convierten áreas destinadas al desplazamiento peatonal en improvisados centros de diversión. En muchos casos, quienes transitan por esos lugares se ven obligados a bajar de las aceras y caminar por la calle, con el consiguiente riesgo de ser atropellados.

Uno de los puntos donde, según denuncias de ciudadanos, se observa con mayor frecuencia esta situación es la avenida de Circunvalación, específicamente en la acera próxima al estadio deportivo y la pista de atletismo. Allí se congregan decenas de personas para ingerir bebidas alcohólicas, escuchar música a elevado volumen y permanecer durante prolongadas horas en un espacio utilizado también por niños, envejecientes y personas que realizan ejercicios físicos.

La preocupación aumenta porque la práctica no se limita a adultos. Residentes aseguran que ocasionalmente también se observa la presencia de menores de edad en estos ambientes, lo que demanda una actuación preventiva de las autoridades responsables de proteger los espacios públicos y garantizar condiciones adecuadas para la recreación y el deporte.

El problema no es únicamente de convivencia ciudadana. La Ley 90-19, que modifica la Ley 287-04 sobre Prevención, Supresión y Limitación de Ruidos Nocivos y Molestos que Producen Contaminación Sonora, establece disposiciones para prevenir y controlar la contaminación acústica y proteger la salud y la tranquilidad de la población.

Asimismo, la legislación dominicana sobre tránsito establece límites para la conducción bajo los efectos del alcohol, precisamente porque esta sustancia incrementa los riesgos de accidentes. La Ley 63-17 contempla sanciones para quienes conduzcan bajo determinadas concentraciones de alcohol en sangre o aire espirado.

Un dramático ejemplo de los peligros de permanecer próximos a las vías mientras se consume alcohol ocurrió el 1 de septiembre de 2024 en Bastidas, distrito municipal Villarpando, Las Yayas de Azua, cuando un camión cargado de aguacates embistió a una multitud que se encontraba compartiendo en las inmediaciones de un establecimiento de bebidas alcohólicas. Los reportes de aquel momento registraron al menos 11 fallecidos y decenas de heridos, aunque los balances iniciales fueron variando durante las primeras horas.

La tragedia de Bastidas demostró de manera dolorosa que colocar personas, sillas, mesas y motocicletas en las proximidades de una carretera o calle de circulación vehicular puede convertirse en una trampa mortal. El accidente ocurrió alrededor de la 1:24 de la madrugada y el camión terminó impactando contra la multitud que ocupaba también la vía pública.

A esto se agregan los efectos del consumo excesivo de alcohol sobre la salud. La Organización Mundial de la Salud mantiene al alcohol como un importante factor de riesgo para numerosas enfermedades y lesiones. En la República Dominicana, la OMS registra un consumo total per cápita de alcohol de 5.07 litros de alcohol puro entre las personas de 15 años o más, según el indicador disponible en su plataforma de datos.

Por tanto, no se trata de perseguir a quienes consumen bebidas alcohólicas dentro de establecimientos autorizados, sino de impedir que negocios y particulares conviertan aceras, calles y áreas deportivas en extensiones de bares y colmadones. El derecho a la diversión no puede colocarse por encima del derecho de los demás a transitar, descansar y utilizar los espacios públicos.

Las autoridades municipales, policiales y de control correspondientes tienen la responsabilidad de actuar antes de que ocurra una desgracia. La acera debe ser para los peatones; las áreas deportivas, para la actividad física; y los espacios públicos, para el disfrute ordenado de todos.

La ciudadanía espera, en consecuencia, que las autoridades de San Juan de la Maguana dispongan operativos permanentes para recuperar las aceras ocupadas, controlar la contaminación sonora y evitar el expendio y consumo irregular de bebidas alcohólicas en espacios públicos, especialmente en las inmediaciones de instalaciones deportivas frecuentadas por niños, jóvenes y envejecientes.

No actuar ante estas situaciones equivale a permitir que el desorden se convierta en norma. San Juan necesita autoridades que hagan cumplir las leyes y garanticen que el derecho de unos a divertirse no termine convirtiéndose en una amenaza para la seguridad, la tranquilidad y la salud de toda la comunidad.

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