Opiniones

«¡E ´pal piso que van!»

Por NARCISO ISA CONDE

Parecía que repuntaban.

Parecía que resucitaban.

Parecía que después de bajar, comenzaban a subir.

Trump, Rubio, Pentágono, Musk, Bezos, Soros, Gate, sus comparsas y el Complejo Militar-Industrial-Digital-Financiero que los tutela, estaban tristes en un lado de la cara y alegres en el otro.

Netanyahu lo miraba de reojo con una gran sobriedad y con una copa de sangre para brindar por la recuperación forzada.

La tristeza tenía mucho que ver con la reciedumbre de Irán, Yemen, Palestina, Rusia.

Incluso tenía que ver con un Macron, reventado por los Insumisos; y con una Alemania merecidamente desguañingada.

Una tristeza que los llevó a meditar en la bomba nuclear, intentando sacar fuerza de una debilidad visceral.

La alegría se inspiraba en el avance de la oleada neofascista y re-colonizadora en nuestra América y el despliegue de aquel sueño de Rubio -y de los rubios- de noquear por estrangulamiento a Cuba. ¡Sueña Pilarín!

Esa alegría estuvo, además, bastante motivada por el amor que se tienen ellos y el Tío Monroe. ¡Amor del blanquito!

Por ese lado parecía que lo peor se disipaba y que la recuperación no era una simple quimera.

También ha sido apasionado y persistente el esfuerzo por aparentarlo. Su poder para fantasmear vuela por encima de su destartalado gigantismo militar.

No hay dudas: en eso, esos tipos, son unos duros.

Cierto que saben tapar mediáticamente su decadencia con una enorme carga de ficción y a la vez proyectarla por múltiples y potentes canales.

Pero, además, son capaces de creerse los se inventan y de multiplicar planetariamente sus mentiras desde grandes parques sembrados de megáfonos supersónicos y desde sus inmensas redes de papagayos y cotorras repetidoras de infundios reaccionarios.

Pero es verdad que a cada cerdo gordo le llega su San Martín y a cada pavo inflado le llega su Día de la Brujas o su Navidad.

Dicho así todo esto con el perdón de papagayos, cotorras, pavos y cerdos, que son seres, aunque no humanos, si muy respetables.

Bolsonaro fue el primer delincuente metido a político en recibir un bombazo de pueblo y en salir huyendo con las nalgas ardiendo.

A Miami tenía que ser, aunque la cosa es tan seria, que hasta Miami está cambiando y falta poco para que no esté gobernado por republicanos; con perdón de los gusanos, que según Luis Carvajal –y ese sabe de eso- son unos animalitos merecedores de cariño.

A Netanyahu se le peló el billete y está temblando más que sus propios crímenes de lesa humanidad, porque entre el inteligente general de la tenebrosa Doctrina Dahiya y dos paquetes de árabes que le tienen una tirria bien ganada, lo están casi sacando de una silla de alfileres especialmente fabricada para genocidas.

Ni hablar lo que le pasó, le está pasando y le pasará a Donald Trump, Marco Rubio, Pete Hegseth y a sus tutores del poder profundo: los machacaron a votazos y si optan por el desacato lo terminarán de machacar a batazos. Peor habrá de pasarle a sus lacayos.

Los neofascistas del patio, que son de factura trumpista importada, en un patio latino-caribeño que no tiene nada de trasero, se están quedando sin padrinos. Miren al propio Bolsonaro y al presidente paraguayo.

Con la brocha en las manos y sin escalera.

Como las arepas: con fuego por arriba y fuego por abajo.

Los padrinos parecen pollos al carbón, matados a escobazos; y las calles de sus países colonizados están ardiendo, tanto como las de las metrópolis europeas y tan calientemente repudiados sus gobernantes serviles como los inquilinos de la Casa Blanca, la CÍA, el Departamento de Estado y el Pentágono.

Irán, Yemen y la heroica resistencia palestina le han dado en el epiplón al Norte revuelto y brutal.

Es que no se puede masacrar de esa manera la humanidad, empobrecer el planeta y sus habitantes, generar desigualdades tan brutales, cometer genocidios en cadena y negar derechos esenciales, sin consecuencias.

La lucha de los pueblos en el contexto de esta crisis de decadencia de la civilización capitalista occidental ha estremecido y quebrado el centro estadounidense de su dominación y eso precipita su caída por más guerras y violencia que desplieguen sus mandamases.

Solo eso puede explicar que ese monstruo poderoso se esté descalabrando y que la pequeña Cuba, símbolo de la resistencia de la humanidad, lo esté venciendo.

Cuba, por su digna y heroica resistencia, va de todas maneras hacia arriba, por cuenta propia y porque la solidaridad merecida deberá expresarse con mucho más energía y valor.

Los verdugos de Cuba y de la gran diversidad de pueblos oprimidos ¡e´pal piso que van!

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