
Lecciones de unas elecciones…
Por ARSENIO HERNANDEZ FORTUNA
La derrota del Partido Republicano de Estados Unidos, obteniendo porcentajes muy inferiores a los previstos, deja buenas lecciones para Donald Trump y otros presidentes, en particular Luis Abinader.
Lo primero que queda claro es que cada mandatario debe tener suficiente sentido común para entender que debe respetar la Constitución y las leyes de su país, que no son simples pedazos de papel, sino reglas imprescindibles para permitir la convivencia entre personas muy diferentes y con intereses muy diversos.
Trump demostró en innúmeras ocasiones y en asuntos muy disímiles que no le importaban la una ni las otras, en cuestiones tan delicadas como el respeto a la ciudadanía de las y los nacidos en ese país, entre otras. Además de tratar a los inmigrantes, personas que han aportado mucho a ese país, como si fueran los delincuentes convictos que él indulta en procesos sospechosos.
Aquí, Abinader autorizó el ingreso de tropas de Estados Unidos participantes en la logística de la aparatosa operación para secuestrar al presidente venezolano, pasando por encima a la Carta Magna dominicana que establece muy claramente que solo puede hacerlo el Senado, por tiempo limitado y para ejercicios militares conjuntos.
Además, cada presidente debe entender la época en que vive. Trump dirigió unas relaciones de EEUU con Latinoamérica y el mundo como si hubiésemos estado en la época de la política del gran garrote, de Teddy Roosevelt, un siglo atrás. Además de ofender a Canadá y Europa con sus pretensiones de apoderarse descaradamente de territorios ajenos, controlados por estados ya formalmente constituidos; algunos mucho antes de existir EEUU, como es el caso de Groenlandia.
Al conmemorarse el 182 aniversario de promulgada la primera Constitución dominicana, un seis de noviembre, Abinader debe darse cuenta, entre otros asuntos, de que la Carta Sustantiva en vigor no autoriza la pena de muerte, entre otras cosas porque no estamos en 1844, sino en el siglo XXI. Por tanto, por su propio bien y de otros debería dar órdenes precisas para que cesen las ejecuciones de presuntos delincuentes, hechas por delincuentes uniformados, porque él puede ser sometido a la Justicia por esos crímenes y Donald Trump no podrá defenderlo. Estará muy ocupado…




