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Crisis institucional en la UASD: disputas gremiales, cuestionamientos y demandas de transparencia

Por SALVADOR E. BATISTA VALENZUELA

Conflictos en organizaciones de profesores jubilados reavivan el debate sobre la democracia interna, la gobernabilidad y el respeto a las normas en la Primada de América.

SANTO DOMINGO.– La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) enfrenta cuestionamientos sobre su institucionalidad y los mecanismos de participación democrática de sus distintos sectores, en medio de controversias gremiales, disputas por la representación y reclamos de transparencia en la conducción de algunas de sus organizaciones internas.

Las preocupaciones han sido expuestas también desde las páginas de Barrigaverde.net. En un artículo titulado «Islas de poder en la UASD», publicado el 13 de septiembre de 2026, el columnista Emmanuel Abreu Reyes cuestionó la formación de estructuras de poder que, según su análisis, convierten determinadas posiciones universitarias en espacios de control de grupos particulares, en detrimento de la renovación democrática.

La controversia adquirió mayor dimensión con las denuncias relacionadas con la Asociación de Profesores Retirados y Jubilados de la UASD (APREJUASD). Una de las partes enfrentadas sostiene que la organización ha sido objeto de presiones, agresiones y maniobras para desconocer decisiones electorales. También acusa a las autoridades universitarias de no intervenir, pese a haber recibido denuncias sobre las irregularidades que, según afirma, rodean el conflicto.

Entre los señalamientos figura la supuesta incapacidad de la anterior dirección para cumplir compromisos con sus afiliados, incluyendo ayudas a jubilados en condiciones económicas precarias, adquisición de medicamentos y alimentos, así como asistencia a miembros de la asociación que enfrentan dificultades. Se cuestiona que, mientras persisten esas necesidades, continúen las disputas por el control de la organización y sus estructuras de representación.

Los denunciantes sostienen, además, que la nueva directiva fue juramentada por integrantes de una comisión electoral cuyos miembros tenían responsabilidades pendientes y que, según su versión, debieron renunciar antes de participar en ese procedimiento. Ante lo que consideran actuaciones irregulares, aseguran haber acudido a la justicia ordinaria para procurar una solución conforme a derecho. Estas acusaciones requieren esclarecimiento y documentación de las partes involucradas.

La discusión adquiere relevancia porque APREJUASD representa a un sector particularmente vulnerable de la comunidad académica. En mayo de 2023, la propia UASD informó que la asociación contaba con aproximadamente 1,300 miembros y que reclamaba mayores derechos y beneficios para los profesores retirados y jubilados. En mayo de 2026, la universidad informó que su presidente era el maestro Odonel Gómez, quien reconoció los desafíos que enfrenta la entidad.

El problema, sin embargo, trasciende las diferencias entre dirigentes gremiales. La UASD dispone de organismos superiores de gobierno, entre ellos el Claustro Mayor, el Claustro Menor y el Consejo Universitario, cuyas atribuciones están establecidas en el Estatuto Orgánico. Corresponde a esas instancias garantizar que las organizaciones universitarias funcionen con apego a sus reglamentos, sin privilegios ni mecanismos de imposición.

La elección de Jorge Asjana David como rector para el período 2026-2030 abrió expectativas de modernización, fortalecimiento académico y transformación institucional. Sin embargo, la nueva administración también tiene ante sí el desafío de atender los conflictos heredados, promover la transparencia administrativa y recuperar la confianza de los diferentes sectores de la comunidad universitaria.

La Primada de América no puede permitir que las diferencias gremiales, las disputas por posiciones directivas y los intereses particulares desplacen su misión fundamental: formar profesionales, producir conocimientos y contribuir al desarrollo nacional. La democracia universitaria no se demuestra únicamente mediante elecciones, sino también respetando sus resultados, fiscalizando los recursos colectivos y garantizando los derechos de sus integrantes.

La crisis plantea, por tanto, una exigencia ineludible: que las autoridades universitarias investiguen las denuncias, escuchen a las partes y propicien soluciones institucionales y judiciales cuando correspondan. La UASD necesita menos confrontaciones por parcelas de poder y más transparencia, responsabilidad y compromiso con quienes han dedicado su vida a esa institución.

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