Opiniones

Necesitamos cerebros estables

Por JULIO RAVELO ASTACIO

Ahora que al parecer buena parte del mundo está descontrolado, sus habitantes y parte de sus dirigentes dan la impresión de haber perdido la cabeza, intereses económicos parecen pesar más que la sensibilidad frente al que menos tiene; parte de la humanidad viviendo en miseria, sin alimentación ni apropiados servicios de salud y educación. Vemos sin grandes sonrojos que, una nueva guerra se inició en tal lugar, subieron el petróleo, dólar, canasta familiar.

Llueven noticias generando inseguridad e incertidumbre: terremotos devastadores (Venezuela, Japón), sequías e incendios consumiendo miles de hectáreas que vuelven inútiles esfuerzos por lograr buenas cosechas, golpeando incesantemente al medio ambiente.

Amigo lector, parecería que poco se puede hacer, pero lo cierto es que los conflictos forman parte de la vida, son formas distintas de afrontar dificultades, encontrar soluciones adecuadas a nuestras diferencias, aspiraciones.

Evaluemos cómo estamos: ¿No puedes controlar tus emociones? ¿Tus respuestas son desproporcionadas y luego así lo sientes? ¿No puedes dejar de pensar un instante en los problemas, conflictos? ¿No toleras ni postergas respuestas a cosas que entiendes te molestan, ofenden? ¿Con frecuencia no puedes dormir bien? ¿En ocasiones te levantas con mucha ira, con ganas de acabar con todo lo que aparezca?

De ser así, estamos pasando por una situación emocionalmente crítica. Debemos poner un alto a esa forma de vivir que a nada positivo conduce: “Necesitamos cerebros estables”, aquel que logra un equilibrio dinámico donde las diferentes áreas cerebrales se comunican con armonía, permitiéndonos controlar emociones, mantenernos enfocados, sin colapsar.

Gracias a la neuroplasticidad, hoy sabemos que la estabilidad cerebral no es un don con el que se nace, sino un estado biológico dinámico que se construye día a día. Esta propiedad permite al cerebro moldearse, generar nuevas conexiones según nuestras experiencias y hábitos diarios.

Un cerebro estable no es plano, sin emociones, es un órgano resiliente capaz de volver a la calma, recobrar la compostura aún en períodos de mucho estrés. Es asunto de poner en práctica mecanismos que podemos ajustar a la situación, hasta lograr el dominio de nuestros impulsos, incluso de aquellos más primitivos en nuestra evolución. Si luchamos por lograrlo la capacidad de respuesta e iniciativas estarán bajo nuestro control.

Nos sorprenderemos del cambio logrado, de “mirar la vida con otros cristales”, sentir que hemos cambiado y, ciertamente, así ha ocurrido. Sólo pensar en que no podremos lograrlo, es ya parte del fracaso. Actitud mental positiva no es solo un consejo, es la esencia de analizar los hechos, tomar decisiones acertadas ante cada desafío, prepararse mentalmente para una batalla que no debemos postergar, por nuestro propio bien, el de nuestra familia y toda la comunidad.

La vida no es fácil, pero afrontarla con determinación, responsabilidad, capacidad, compromiso y espíritu de lucha nos permite afianzar la confianza, construir con decisión el futuro al que aspiramos, poseemos las herramientas necesarias para alcanzar nuestros propósitos; basta con tomar conciencia de ello, activar esas capacidades dormidas, prepararlas para enfrentar con firmeza cualquier conflicto o dificultad.

Sugerencias:

  • Adopte actitud positiva ante los desafíos.
  • Prepárese: estudie, aprenda una profesión u oficio.
  • No se deje amilanar por los momentos difíciles.
  • Compárese, tome ejemplo de los que logran sus objetivos.
  • Antes de decir No, analice y evalúe sus capacidades.
  • Los grandes logros han sido siempre producto del trabajo, compromiso, responsabilidad y determinación para alcanzar los objetivos.
  • Un obstáculo lo será en la misma medida en que nos sentemos a esperar que otros lo aparten.

No olvide, necesitamos cerebros estables para enfrentar y vencer los obstáculos que aparecen en nuestras vidas. Luego sólo nos resta disfrutar y reír.

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