
Ramón Orlando y el Estado dominicano
El 23 de septiembre para Ramón Orlando no será una prueba de fuego, si no el reconocimiento
a un extraordinario artista que durante buena parte de su trayectoria no ha contado, a mi
juicio, con una estrategia de manejo capaz de proyectar en toda su dimensión la trascendencia
de su obra.
El Concierto Aniversario es un evento muy interesante para analizar el mercado dominicano,
especialmente desde la música, el entretenimiento y el comportamiento del público.
La cartelera debió pasar por un cedazo de orificios pequeños, solo artistas con un tema exitoso
compuesto o arreglado por él. y un gran final con su Orquesta Internacional. Ramón no tiene que tener un tema pegado en la actualidad, si no apelar a la nostalgia, crear la necesidad de que es una única oportunidad que no podrá repetirse. Sin embargo, hay ausencia total de una filiación emocional entre el motivo del evento y la grandeza del artista
Catorce meses de promoción para un mismo espectáculo constituyen un período
extraordinariamente prolongado y pueden producir fatiga publicitaria. En un mercado tan
dinámico como el dominicano, la expectativa puede convertirse en desgaste.”
El costo de ese tipo de espectáculo no depende de cuánto público asista, si no de cuanto
patrocinio tenga y con boletas a los patrocinadores se llenan tres Estadios Olímpicos. A mi
juicio, la promoción tampoco ha apuntado con suficiente precisión hacia las generaciones que
constituyen su público natural.
Para efectos de este análisis se utilizan rangos generacionales aproximados y se contrastan con
la estructura etaria del X Censo Nacional de Población y Vivienda 2022.” y para el
comportamiento cultural, la encuesta nacional de consumo cultural 2024 del Banco Central y el
Ministerio de Cultura.
Generación Año de nacimiento
aprox.
Edad en
2026
Participación
aproximada
Generación
Silenciosa 1928–1945 81–98 ≈ 3%
Baby Boomers 1946–1964 62–80 ≈ 10%
Generación X 1965–1980 46–61 ≈ 21%
Millennials 1981–1996 30–45 ≈ 24%
Generación Z 1997–2012 14–29 ≈ 27%
Generación Alfa 2013–2026 0–13 ≈ 16%
De estas 6 generaciones hay un triángulo donde está el blanco de público del merengue. Me
ha ayudado tanto que cariñosamente le he llamado ¨ El Triángulo Del Cangrejo¨.
Millennials
30–45 años
Generación X
46–61 años
Baby Boomers
62–80 años
Mucho de Baby Boomers, bastante de generación X, algo más de Millennials. Las tres suman el
55% de la población dominicana. Ellos nacieron, crecieron y vivieron la euforia de nuestra
música. y tienen una memoria musical muy definida. Además, una parte importante de este
público tiene capacidad económica y está acostumbrada a consumir entretenimiento fuera de
casa. Confluyen nostalgia, poder adquisitivo, ganas de salir y cultura musical. Vivieron
el esplendor de la radio musical, los clubes, las discotecas y los grandes conciertos.
Conocen el pasado y viven perfectamente en el presente.
Hacia ellos es que hay que dirigir la publicidad construyendo una propuesta para que tres
generaciones puedan coincidir en un mismo espectáculo, aunque lleguen por razones
distintas. Uno llega por el recuerdo, otro por la experiencia vivida, otro porque heredó esa
música. Y los tres pueden terminar bailando la misma canción.
La aparición del Maestro en los medios debió centrarse en compartir cómo nacieron sus
éxitos, motivos y circunstancias que rodearon esos ¨partos¨ y las mejores anécdotas con
sus invitados. La estrategia de comunicación debió privilegiar la memoria, las historias y el
legado manteniendo la magia sobre la que descansaría el soporte emocional de los
recuerdos.
El problema no es si Ramón Orlando puede llenar el Olímpico; el verdadero desafío es cómo
convertir 50 años de música en una experiencia emocional capaz de movilizar a las
generaciones que crecieron con ella. El éxito no debería medirse únicamente por la cantidad
de personas que ocupen el aforo, sino por la capacidad del espectáculo para demostrar que
cinco décadas de creación musical siguen teniendo un público dispuesto a reencontrarse con
ellas.
Cambiar la fecha y/o el lugar sería un desatino imperdonable, pues el éxito se disfruta cuando
se recorre un camino tortuoso y difícil, no con flores sino con espinas. Ramón Orlando va a
salir airoso de este reto. Su talento y perseverancia se lo merecen y 50 años es más de la
mitad de una vida de lauros que ningún presagio puede apagar.
Es preferible el riesgo de un fracaso que prematuramente guillotinar un triunfo.




